Escrito entre la ternura fraternal y la tristeza continua, la admiración íntegra y un cruel resentimiento, El don de la noche es un largo poema de una sinceridad descarnada, cuyos versos, en buen número de momentos son golpes certeros al rostro, al pecho, al corazón, al alma.
Primer párrafo:
Unidad neuroquirúrgica
Un TRAUMA craneal. O, mejor dicho,
un cop al cap, un choque, un cabezazo
en el lavabo del hotel a oscuras,
un ligero mareo, en este caso
caída accidental. No necesita
ingreso hospitalario. Es el diagnòstic
firmado por el metge de la clínica
de Sabadell, don José Alberto Arrieta.
Continúas tranquilo tu excursión.
Te duele la cabeza. Es natural
con la hostia que te has dado. Ahora duerme.
Me miras asustado, no recuerdas
Me miras asustado, no recuerdas
los lugares y llamas a los muertos.
