Mostrando las entradas con la etiqueta Cuentos colombianos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Cuentos colombianos. Mostrar todas las entradas

viernes, 8 de mayo de 2026

Historias de caleños y bogotanos / Gonzalo Mallarino Botero

El libro presenta una serie de relatos que exploran la vida social, las costumbres y las marcadas diferencias culturales entre los habitantes de Bogotá y los de la Ciudad de Cali.

Primer párrafo

Regresamos, Mafla y yo, del entierro de Mauricio. Yo envidio la capacidad efusiva de Mafla. En el entierro de su amigo de los años de universidad, Mafla ha llorado sincera y copiosamente, con una especie de sentido de la oportunidad durante todo el tiempo. Hablo con frecuencia del llanto porque, para mí, es una forma de expresión casi sagrada de la que, además, carezco.


martes, 24 de febrero de 2026

Historia de un hombre que soñó / José Ignacio Escobar Vallejo

El viaje representa una mutacion para quien lo emprende. Se abandona un lugar, sin conocer bien el destino, y la persona llega a un sitio desconcido. De cierta forma ya no es el mismo que partio del origen. Murió una parte de su alma al salir, nace un requicio nuevo, inexplorado. Los relatos de este libro tienen ese ingrediente de azar que dan los viajes hacia regiones ignotas, y presenciamos cómo,además, los personajes se buscan sí mismos en le camino que recorren.

Primer párrafo 

Les dijeron que en Colombia con algo de suerte, podían vivir tranquilos. Iban huyendo, no sabían de qué, de quién, por qué. Salieron del sur del continente, dónde quedaba la capital de su país, lugar que habían aprendido a querer. Eran nacidos allí; ahora, poco más de cuarenta años después, empezaban a huir: No habían salido durante la dictadura, la época fastuosa. Vieron por televisión, estando recién graduados, los desmanes de la policía.

martes, 5 de agosto de 2025

Silencios : cuentos / Julia Reyna Durán

En el libro Silencios Julia Reyna nos conmueve con sus relatos, todos tan cercanos, porque nos señala los matices de nuestro país en sus diferentes regiones, el Pacífico con Listos para el viaje, el Caribe en Los Zapatos de Sirilo, el centro con y su ríos, con Alcué, Antioquia y sus líderes asesinados; donde el silencio grita, como también gritan los amores acabados en matrimonios infelices. De manera nostálgica y bella nos recuerda la costumbre de tener nanas negras a la manera de Mamá negra de Jaime Jaramillo Escobar, con la poesía viva en los tiempos tristes y actuales del suicidio juvenil y la vida de nuestras mascotas, narrada desde la voz del animal como nos lo enseñó Jack London, Virginia Woolf y Mario Escobar Velásquez. Julia Reyna cruza el silencio con el Duelo en invierno, de una lejana Rusia pero cercana al corazón desde la muerte que a todos nos alcanza. Son éstos los relatos de una escritora que sabe ver entre lo simple, la profundidad de las acciones humanas con el lenguaje sencillo que nos invita a leerla. Ya su silencio literario se rompió y alza vuelo su voz.

Primer párrafo

Adelina

Aun siento la peineta deslizarse por mi cabello arisco, haciendo lo crespos con agua de limón. La nombré siempre Adelina, aunque algunos le decían Negra. Parecía feliz, como si con esa palabra sintiera el cariño que otros no le dieron. Vestía batas de colores encendidos, confeccionadas a su gusto. Una pañoleta cubría siempre su singular pelo ensortijado. Cantar durante el trajín era parte de su rutina.


viernes, 23 de agosto de 2024

Porno / Emilio Alberto Restrepo

Este cuento ofrece una provocadora y voluntaria confusión al posible lector: le promete algo que no cumple, pues no es pornografía, a pesar de que trata de unos protagonistas que se mueven en el mundo de la industria del entretenimiento para adultos, con unos historiadores que escarban académicamente en su memoria y un grupo de entusiastas que disfrutan de un gusto secreto y vergonzante con su consumo compulsivo, tanto en películas de distribución underground como en libros y revistas, las cuales coleccionan y atesoran con deleite morboso.

Primer párrafo.
Poco antes de jubilarme como profesor en la facultad de Humanidades y Artes, pude dar por satisfecha una curiosidad que me siguió por más de veinte años y que solo logré conocer completa cuando asesoré la tesis de grado de la alumna L.E.Z. Ella estaba recopilando la historia de la pornografía en Argentina, tanto en la literatura como en revistas, pero sobre todo en el cine, que era el capítulo que más impacto había tenido y el que realmente generaba algún tipo de interés, pues los dos primeros resultaron siendo más bien irrelevantes. 

Un asunto miccional y otros casos de Joaquín Tornado, detective / Emilio Alberto Restrepo

La novela negra es esencialmente un ejercicio intelectual; un juego entre dos contendores que se desconocen entre sí: el autor y el lector. El verdadero protagonista es el lector; su goce consiste en vencer la astucia del autor o en ser vencido por este, y es mayor, en la medida en que la trama se le dificulte. Si es vencido, el lector goza más y busca más. El verdadero jugador es el que disfruta de la derrota, pues en tanto sea derrotado tendrá una causa para luchar, un obstáculo qué vencer. 

Primer párrafo

Una llamada sacudió la rutina de un junio cualquiera derretido por la sequía. Las señoritas Abigail y Constanza Buriticá querían contratar a Joaquín Tornado para que investigara la muerte de su hermano Alirio, un policía jubilado que apareció muerto en el barrio La Villa del Aburra, a son de nada, al parecer en un supuesto atraco callejero, pero sin que le faltara ninguna de sus pertenencias. Los pocos testigos fragmentarios -una vecina, el señor de la tienda- vieron una moto que se acercó, dos tipos encima de ella, al parecer un intercambio de balazos, un cuerpo inerte en el suelo, unos sujetos en fuga. En ese punto se hizo el nudo y la investigación oficial no avanzó para ninguna parte. Nada de indicios, nadie daba razones ni motivos. El hecho se volvió tan solo una anécdota barrial sostenida en un punto ciego poco menos que indescifrable. Deseaban saber si había algo oculto tras aquel asunto. Algo no estaba claro y estaban seguras de que era lo que su hermano hubiera esperado de ellas. Tornado concertó la cita, aceptó el encargo, hizo los acuerdos pertinentes con las hermanas, aclaró sus condiciones, empezó a averiguar y en los primeros días no descubrió nada relevante relacionado con el caso de don Alirio; le llamó la atención, eso si, que siendo tradicionalmente un barrio tranquilo, en los últimos seis meses hubieran sido asesinados doce taxistas adscritos al sector, aunque no necesariamente dentro de sus límites geográficos. 

miércoles, 26 de junio de 2024

El dios ebrio y otras ficciones / Hermínsul Jiménez Mahecha

La literatura, como en general el arte, es la práctica humana que puede transgredirlo todo y simular como verdad lo que es ficción. El conocimiento del pasado nos llega a través de los libros, pero hay libros, como los literarios, que logran el mejor retrato del mundo; esa fotografía no está dada en la inmediatez; es reconstruida por el lector en sus esfuerzos por darle forma a lo que nombran las palabras. Al restituir la significación, en este ejercicio de leer, emerge la fuerza apelativa de la obra literaria, esto es, las preguntas que el arte, indirectamente, le hace al lector para sumergirlo en el dilema y en la duda. Al leer El dios ebrio y otras ficciones, el lector se pregunta por el origen de estas historias y por las intenciones de quien las ha creado, y conjetura: ¿son sueños?, ¿son anécdotas transformadas en minificciones?, ¿es el reprocesamiento de otras imaginerías?, ¿es la cotidianidad puesta allí frente a los ojos, sin tanto retruécano? Puede ser todo a la vez, como es la literatura. 

Primer párrafo.

El hombre semidesnudo estiró su brazo para tomar la mano de la mujer, también semidesnuda. La tibieza de la piel de ella terminó de convencerlo y, en una lengua nueva, le dijo: vamos a casa.