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jueves, 6 de agosto de 2026

De acá y de allá : antología / Jesús Munárriz Peralta

Quizás no sea posible explicar, dentro de su generación, el itinerario poético de Jesús Munárriz, sus miradas a lo real, su trazado irónico de escenas contemporáneas, la cotidianeidad de sus confesiones amorosas, su gusto por algunas estructuras brechtianas, sin recordar al joven que esgrimió una guitarra para criticar no sólo la mezquina política de la dictadura, sino también sus convenciones sociales y la acartonada hipocresía de sus costumbres. 

Primer poema

Ahí

Epidermis adentro,
donde nace la vida,
no hay colores ni razas,

sólo humedad, oscuridad, calor,
placer arrebujado,
cobijo
sin fronteras.

miércoles, 5 de agosto de 2026

Mordedura de tiempo / María Ángeles Pérez López

La carnalidad verbal, la pasión vertical del pensamiento y la nitidez de la mirada conviven en armonía en la poesía de María Ángeles Pérez López. Una delicadísima contención y extrañeza nos dejan ver, lúcidamente, la sola materia. En estas meditaciones líricas, la autora revela lo que ésta dentro  de una mismo, el paisaje interior -el alma-, un "cuerpo de papel para la hoguera". Tenue frontera entre el cántico y el poema metafísico. La poesía de Pérez López cristaliza una de las voces más sólidas y diáfanas de la actual poesía española.

Primer poema

Mordedura de tiempo

Recuerdo con precisión cuando fui rosa de sangre
y crecían las libélulas de las orejas de los niños;
luego, esponja de luz en la bañera
para alumbrar los pechos dulces de las muchachas;
y ahora, delegada por el gobierno de mi país
para acompañar en su luto inconsolable
a las socorridas plantas de interior...

pero mi sueño es ser plato perfilado, 
la escudilla de espera,
sin memoria ninguna de ceniza.

Y es que conozco

el modo como los cuerpos cortan el aire

el vómito secreto de la piel amarrada
que dejamos caer por las esquinas,
o encima de mesa de mantel amarillo, 
para un amor precipitado en su mismo vértigo

y el derribo de los andamios interiores
que deja un llanto de huérfanos insoportable
porque cada vez mueren mas obreros contru-
yendo y es una pena.



Soledades : antología/ Antonio Machado, compilación Clara Mercedes Arango Mercado

No hay día que no lea una página de Antonio Machado, para recordar de dónde viene la gran poesía de nuestro idioma. Álvaro Mutis. (Tomado de la cubierta)

Primer poema

El crimen de Granda

                        A Federico García Lorca

                          I

                  EL CRIMEN

Se le vio, caminando entre fusiles,

por una calle larga,

salir al campo frío,

aún con estrellas, de la madrugada.

Mataron a Federico

cuando la luz asomaba.

El pelotón de verdugos no osó mirarle la cara.

Todos cerraron los ojos;

rezaron: ¡ni Dios te salva!

Muerto cayó Federico

-sangre en la frente y plomo en las entrañas-.

...Que fue en Granada el crimen sabed -¡pobre Granada-, en su Granada...

 

martes, 4 de agosto de 2026

En un pastoral albergue : antología poética / Luis de Góngora y Argote, compilado por Martha Lilia Tenorio Trillo

La poesía de Góngora es, eminentemente, una realización del lirismo, es decir, de música y de color, de aquellas cualidades que más fácil y naturalmente penetran el ser y lo impresionan como bellezas [...] ésta es la obra de Góngora, ingenio aristocrático, fino artífice, y creador de los más jugosos versos y de más sabor y elocuencia que posee el tesoro de la lengua española. 

Primer poema

La más bella niña

La más bella niña
de nuestro lugar, 
hoy viuda y sola,
y ayer por casar,
    viendo que sus ojos
a la guerra van,
a su madre dice,
que escucha su mal:
<<Dejadme llorar
orillas del mar"

    >>Pues me distes, madre,
en tan tierna edad,
tan corto el placer, 
tan largo el pesar,
    y me cautivastes 
de quien hoy se va
y lleva las llaves
de mi libertad, 
dejadme llorar
orillas del mar.

    >>En llorar conviertan,
mis ojos, de hoy más,
el sabroso oficio
del dulce mirar, 
    pues que no se pueden 
mejor ocupar,
yéndose a la guerra
quien era mi paz
Dejadme llorar
orillas del mar.

    >>No me pongáis freno
ni queráis culpar,
que lo uno es justo,
lo otro, por demás;
    si me queréis bien, 
no me hagáis mal:
harto peor fuera
morir y callar
Dejadme llorar
orillas del mar.

    >>Dulce madre mía, 
¿quién no llorará,
aunque tenga el pecho
como un pedernal,
    y no dará voces,
viendo marchitar
los más verdes años
de mi mocedad?
Dejadme llorar
orillas del mar.

    >>Vayánse las noches,
pues ido se han
los ojos que hacían
los míos velar;
    váyanse, y no vean
tanta soledad,
depués que en mi lecho
sobra la mitad.
Dejadmde llorar 
orillas del mar>>.