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miércoles, 12 de agosto de 2026

Antología poética / Luis Vidales Jaramillo

La poesía de Luis Vidales está hecha para grandes espacios, pues el poeta sufre de claustrofobia. En esos caben grandes espacios sus temas más frecuentes: la libertad y el sueño, la maravillosa anomalía de su humor, el hombre y la dignificación de los hechos  cotidianos. Con Suenan Timbres aparece en la poesía colombiana el acaecer urbano, la preocupación por ese entorno mágico y miserable al mismo tiempo.

Primer poema

El paseo

El cielo espejea entre los árboles.
Los árboles se imaginan
que están a orillas de un lago color violeta.
Nosotros advertimos el engaño
y a grandes voces espantamos a los árboles
como si se tratara
de unos altos pájaros verdes
que hubiesen escondido
en el plumaje
la otra pierna.

Cuando volvemos a casa
empieza a holgar en mi cabeza
el sombrero de copa de la noche.

Vamos de brazo
-monograma significativo
que no hemos podido descifrar...

En mi pupila del lado del paisaje
llevo el monóculo de la luna.

El sueño aumenta de volumen
a través de la lente.
Si tú quieres soñar
y te hace falta un tónico
vuelve la copa del cielo
y bébete el azul!

Tú me escuchas.
Abres los ojos claros.
Y toda tú -pequeñita-
te quedas acurrucada
detrás de tus ojos claros.

Santa Librada College and other poems / Jotamario Arbeláez

Jotamario se expresa en formas poéticas muy libres y amplias. Su actitud es la de un hombre solo y desolado. Su verso parece despojado voluntariamente de todo adorno, para llegar de manera directa, incisiva, al lector. Fuente, sarcástico, hace nadaísmo lírico y filosófico a través de versos que resultan punzantes, quemantes.

Poema

Colegiala desnuda

Regresa la niña del colegio
Quién sabe qué pensamientos oculta su cabellera negra
Seguramente el profesor calificó mal su tarea
Seguramente que le tocó los senos
Seguramente le prometio un confite
Regresa a su casa la niña que querría ser desencuadernada
Regresa con el ánimo de despojarse de sus vestiduras
De estrenar su desnudo para ponerse cómoda
Para poder pensar sin problemas en la regla del tres
Regresa la niña del colegio con ganas de chupar un bombón
Y chupando bombón piensa la niña que debe haber algo más dulce.

Y la sangre circula como miel para su panal florido
Y ella siente la voz del atavismo cosquilloso que le dice para poder aprender hay que despojarse voluntariamente de todo
Y deseosa de aprender ella se va quitando el vestido
Ese vestido de colegio que con tanto cariño le cosió su mamá
La blusa blanca de infinitos botones
La falda azul ajustada con un gancho de nodriza
Los zapatos del uniforme
Las medias tobilleras que escalan sus piernas derechitas
El brassier que contiene principios básicos de trigonometría
Los calzoncitos de amoníaco
Carpa bajo la cual acampa la prodigiosa respiración de la reina de Saba

Mosquitero de los deseos
Atarraya del poniente
Cabo Cañaveral del cohete carnal
La niña sabe que hay un cinco rayado en mitad de sus piernas.

Un coño bien calificado
El honroso diploma
            con el cual se gradúa
                 profesional en el amor
Colegiala del alma
Míreme
           ¿qué piensa hacer cuando sea grande? 

martes, 11 de agosto de 2026

Poemas para leer en el bus / Rubén Darío Lotero Contreras

Los poemas de Rubén Darío Lotero me parecen admirables. Tal vez nadie como él ha logrado entre nosotros, desde Epifanio Mejía, tal sencillez y sobriedad, tan pudorosa ternura para nombrar las cosas. 

Primer poema

Viaje

Abro la ventanilla del bus
y una corriente de aire
me moja la cara

¿A dónde va con tanta prisa
lejanas casitas de los cerros?

¿Acaso hacia la ciudad de donde huí?


sábado, 8 de agosto de 2026

Alguien pasa : antología / Meira Delmar, compilación Miguel Méndez Camacho

La obra poética de Meira Delmar, de una exquisitez y pulcritud, la ubican como una de las voces más representativas de la poesía en la lengua castellana, obra que fue decantando hábilmente con el paso del siglo XX y que ha entrado serena y elevada a este nuevo siglo que nos habita. 

Primer poema

La tarde

Te contaré la tarde, amigo mío.

La tarde de campanas y violetas
que suben lentamente a su pequeño
firmamento de aroma...

La tarde en que no estás

El tiempo, detenido, se desborda
como un dorado río,
y deja ver su lejano fondo
no sé qué cosas olvidadas.
El día vuelve en una ráfaga
de sol,
y fija mariposas de oro
en el cristal del aire...

Hay una flauta en el silencio, una
melancólica boca enamorada,
y en la torre teñida de crepúsculo
repiten su blancura las palomas.

La tarde que no estás... La tarde
en que te quiero.

Alguien que no conozco,
abre secretamente sus jazmines
y cierra una a una las palabras.


jueves, 6 de agosto de 2026

Aquí estuve y no fue un sueño / John Jairo Junieles Acosta

Cuando Junieles descubrió que la desolación monosilábica de su abuelo o las ceremonias repetitivas de sus tías, tenían un poder lírico tan revelador como el de una frase de Carver, su poesía comenzó a apoderarse de un dominio personal verdadero. El artista que estaba en él cayó de bruces en la claridad de sus obsesiones. Entendió que el nacimiento de su palabra venía de una anterioridad sabía y que las obsesiones más fértiles suelen ser travesuras del origen.

Primer poema

Rituales

Toma una vela roja, y con un clavo escribe en ella el nombre de quien amas, enciéndela y déjala alumbrar lo que dura un Padre Nuestro, luego apágala con tu saliva.

Toma un plato lleno de azúcar, escribe tu nombre y el que ocupa tus sueños. Llévalo al patio, y recógelo cuando las hormigas hayan terminado.

Enciende tres velas blancas con fósforos diferentes; con la  vela que más dure enciende un papel verde, donde hayas escrito tus peticiones, abre la ventana y sopla las cenizas.

Coloca en un plato con miel dos clavos viejos de herradura de caballo en forma de cruz, unta con la miel la punta de un lápiz negro y escribe en el espejo donde te peinas el nombre de todos tus miedos. Luego, a la medianoche, lávalo con tu orín y sécalo con las páginas del calendario.

Después de todo esto no olvides: lavarte la boca, lustrar tus zapatos, y robar la cartera de tu padre.

Antología / Eduardo Cote Lamus, compilación Ramón Cote Baraibar

Más que magistral, la poesía de Cote es pertinente.Es una voz viva que sigue hablando desde el presente y para el presente sin que en nada haya atenuado su urgente comtemporaneidad.

Primer poema

Nana en el tiempo

Las hojas vuelven mi oído hacia los árboles
porque me veo deslizando bajo el ala de un sueño
hasta los días de la infancia en mi pueblo,
donde vivir era casi como soñar contigo.

Te voy a contar algo de mi infancia, por ejemplo, 
de cómo yo vivía comprendiendo el tiempo.
Entonces tenía un calendario distinto:

Junio se llamaba viento
y por el cielo retoñaban las cometas
como estrellas silvestres;

Mayo era las orquídeaas porque Madre se volvía más tierna
cuando tomaba una flor entre sus pétalos;

Julio era el sol, 
la luz que se dormía en el tacto;
en agosto venían las grandes lluvias
y se desbordaba el río
que inundaba las semanas de septiembre;
de noviembre casi no me acuerdo
porque la niebla era tan espesa
que no dejaba ver los días:
alguien me dijo que era el mes de los muertos;

Diciembre llegaba con una gran estrella
donde nacía un niño:
en mi pueblo era llamado el mes de los niños;

allí terminaba el año
y comenzaba enero con una extraña alegría: 
a mí me gustaba cómo sonreían las gentes por enero
-en un enero se murió una vaca que se llamaba Luna-;

Febrero era el mes de las siembras
porque Padre por ese tiempo olía a trigo
como si anticipara las espigas;
de abril y marzo sólo recuerdo los crepúsculos
y yo decía que eran los pájaros del año;

mas en octubre íbamos a mirar los cafetales
porque tenían besos como las muchachas grandes
y porque hasta el agua frutecía
al pasar entre los huertos.

Entonces era hermoso el año
porque el tiempo no existía.

Y ahora,
que me dices tristemente tu tristeza,
te regalo mi infancia
como antes te regalé un diciembre
para que vayas, soñando entre tus manos,
repitiendo:
"no hay mese:
hay trigo, hay frutas, hay lluvia,
hay río, orquídeas, alegría...
es una mentira el tiempo"...
Y te quedes dormida.

Voces del tiempo y otros poemas / Tallulah Flores Prieto

Tallulah Flores es una de las voces singulares de la actual poesía latinoamericana. En su escritura hay violencia, densa y expectante: su sensitiva dramaticidad entronca con los partos del mundo de que se asistía Dulce María Loynaz. Como ella, Tallulah pareciera construir el mundo en que existe. Su sed es sed de vida, el arte lo sabe consigo. No satisface TALLULAH los estereotipos de la pretendida escritura femenina, la soberbia de su voz no tiene género, tiene intensidad, sonido propio. Rufo Caballero. 

Primer poema

Confusión en el aire

Como un final de la mañana 
deslizándose
ella sujeta el libro
a esa hora que es la hora de la siesta
de todos los vecinos
piensa en releer algunas lineas
anunciárselo sin demasiada convicción
mientras pone la mirada en la ventana.

Al fondo
distante y protegido por las ramas,
el cielo se levanta con esfuerzo.
Cada tronco del árbol lo oculta y lo dibuja 
mientras ella apoya despaciosa la cabeza 
una y otra vez
el viento se aproxima.

Por momentos se detine
y el árbol recobra su figura.



Todo nos llega tarde / Julio Flórez

Ningún otro poeta ha arraigado tan hondo y entrañable en el corazón de su pueblo. 

Primer poema

Todo nos llega tarde

Todo nos llega tarde, -hasta la muerte-
Nunca se satisface ni se alcanza
la dulce posesión de una esperanza 
cuando el deseo acósanos más fuerte.

Todo puede llegar: pero se advierte
que todo llega tarde: la bonanza,
después la trajedia: la alabanza,
cuando ya está la inspiración inerte.

La justicia nos muestra su balanza
cuando sus siglos en la historia vierte
el Tiempo mudo que en el orbe avanza;

Y la Gloria, esa ninfa de la suerte, 
solo en las viejas sepulturas danza.
Todo nos llega tarde: -hasta la muerte-.

Antes de despertar / Víctor López Rache

En los poemas de Víctor López Rache, encontramos la destreza de un paciente labrador de palabras que desde el silencio de sus paisajes interiores, logra sorprendernos con imágenes de una belleza casi imposible. 

Primer poema

Entre ventanas

Con sustancias inmateriales dirijo tu cuerpo
a este cuarto donde te espero
desde cuando el borde de la cortina empezó
a insinuar tu cara.

A tu llegada
la puerta estará a punto de cerrarse,
y junto a la sábana
esencias para demorar el ciego viaje
que haré de tus labios a tus más profunda levedad.

Pero si la felicidad permitida te impide abrir tu puerta
-cuando yo esté de pie en mi ventana-
para amarnos en pleno vuelo, toma la escoba y salta.

Álbum de los adioses : antología / Federico Díaz-Granados

Complace ver que este libro, de obligada referencia en la joven poesía, no se detiene sobre el artificio y la inautenticidad. Nada tiene que ver con las ventoleras retóricas del libro como "objeto del deseo", y sí mucho que ver con la gravedad, la discreción y la sutileza. 

Primer poema

Hospedaje de paso

Nuca he conocido a los inquilinos de mi vida.
No he sabido cuando salen, cuando entran, 
en qué estación desconocida descansan sus miserias.
Las mujeres han salido de este cuerpo a los portazos quejándose de mi tristeza,
en algunas temporadas se han quejado de humedad
de mucho frío, de algún extraño moho en la alacena.

Se marchan siempre sin pagar los inquilinos de mi vida
y el patio queda nuevamente solo
en este hotel de paso donde siempre es de noche.

Visibles ademanes : antología / Eugenia Sánchez Nieto

Su palabra abre, transgrede y se construye con imágenes contrastadas de lo lírico a lo escueto, reafirmando que la gran poesía es independiente del sexo que la escribe y que nombra el día y la noche, abierto y cerrado desde su muy personal manera de decir lo onírico. Sonia Truque.


Primer poema

Verde

El día y la noche son un canto alegre en mi oído
la ciudad con sus múltiples verdes
                            acostados al sol 
hombres y mujeres de mi ciudad
                               con búsquedas particulares
la mujer con su voz negra
mi entusiasmo abierto a los demás
el silbido del adolescente en búsqueda del amor
el canto ceremonioso y contundente de fuertes voces
                                       me hace temblar de emoción
el cielo azul y este clima espléndido
ciudad abierta a todos
con sus cometas de múltiples colores.

Me deslizo por caminos abiertos
                   donde sombras palpitantes escudriñan
la luna ilumina la noche
jóvenes despiertos se merecen en el baile
la música telón de fondo apaga las voces estridentes
ebrios son jalados por indeseables
mujeres desprovistas de pudor
              se pasean por calles colmadas de gente
parejas abrazadas a su momento palpitan locamente
el amor iluminado un instante.

Todo se agita, todo se mueve y desvanece en el aire
la noche prestada para abandonos sublimes
por paredes de la noche suben hombres musculosos
la noche se ilumina con destellos de fuegos artificiales
desde diversos lugares
voces contundentes nos llaman, nos canta
toda la diversidad y las lenguas del mundo
todo es leve y sin peso
mi ciudad anhelada desprovista de miedo.


 

Antología / Héctor Rojas Herazo

Es un alto poeta que como del sombrero de un mago extrae no sólo liebres y pañuelos, palomas y espadas, sino toda una geografía mental. Las cartas están sobre la mesa. Con cualquiera de las que usted escoja, lector, habrá de ganar. Gustavo Cobo Borda. 

Primer poema

Límite y resplandor

Algo que fue negado desde mi comiezo,
desde mi profundo conocimiento.
Y he velado dulcemente
sobre las espadas que segaron mi luz.
Con nocturno rostro me he alzado
a batallar en el esplendor de mis dormidas normas, 
con el pavor de mi júbilo primero
y en otra sombra abatida he pronunciado mi nombre, 
mi tremendo, mi órganico nombre,
mi nombre de filo y de simiente
bajo el sueño de un ángel.

Mis apetitos totales he derramado
como un tributo de reconocimiento,
mi olfato y mi tacto como duros presentes.

Mis olvidados sacrificios he reunido,
mis anteriores fuerzas,
mi casto furor,
mi mas antiguo y añorado fuego.

Y he aquí que todas mis potencias 
no logran arribar al limite de lo perdido.
En otra edad dichosa
mi palabra fue herida de terrestre amargura.

miércoles, 5 de agosto de 2026

Botella papel / Ramón Cote Baraibar

En Botella papel el hilo conductor tiene que ver con el origen y con el territorio, la ciudad, la ciudad más íntima que sitúa el instinto territorial más allá de lo físico, en los paisajes que la imaginación le transforma a los sentidos. En este libro es notable la contención poética de la prosa de los poemas.

Primer poema 

Demoliciones

Esta es la provincia más saqueada, la princesa impotente sepultada entre las zarzas. Este es el territorio del eco, el espacio elegido por la pasión heráldica de la humedad para trazar con la punta de su espada el inicio de todas las destrucciones.

Sólo los niños comprenden que las casas demolidas son el lugar indicado para inventar sus ceremonias y convierten los lavaderos sin pedir permiso y con los ojos abiertos hasta la tiniebla, en improvisados altares del sacrificio. Reúnen ladrillos como si participaran de algún rito iniciático y se sientan alrededor de los escombros con la seriedad exigida en los templos. Y le asignan a la escalera desolada, a su aturdido caracol de madera, el poder de un observatorio.

Aprovechando la llegada de la noche amontonan los desperdicios arrojados por los vecinos, recogen el pasto seco desdeñado por los jardineros  encienden una fogata con ese resto milagroso de alcohol que empapa las botellas vacías. Para algunos ese será el primer recuerdo del fuego, el ardor de su nombre pronunciado en la combustión de las llamas.

Sobre la pared huérfana, descubierta y desprovista de la casa vecina, más allá de los restos de azulejos de los baños y casi a punto de tropezar con el cielo, se arrastra una línea diagonal que marca el perfil de la casa desaparecida, como una cicatriz brutal y dolorosa. Los nuevos propietarios se apresuran a levantar, como una lápida intrusa, la valla que anuncia la empresa encargada de la demolición y el torpe dibujo a colores del próximo edificio.

Evangelio del viento : antología / Gustavo Tatis Guerra

La poesía es salvación, talismán contra el naufragio. La poesía de Tatis en su aventura de tocar el corazón del silencio, de encontrarse con lo innombrable, nombra. Estas plegarias constituyen un manifiesto por la vida: "un grito de monte que hará temblar el alma de las piedras. 

Primer poema

El caballista

Cada vez que observo los caballos,
pienso que Dios descansó el séptimo día
y en su sueño se vio a sí mismo,
despertó, pero olvido los rasgos y pormenores
(somos barro de su barro, viento de su viento,
espejos frente a frente que se inventan y se anulan)

Quedaba, eso, sí, una vaga imagen del sueño:
una constelación, una ecuación, una bestia olvidada?

Entonces creó al caballo, a partir de su recuerdo, 
y vio que era bueno y hermoso, casi tanto como 
él mismo.

Los días son dioses / Robinson Quintero Ossa

En este libro existe una voz que, de principio a fin, sopesa su lenguaje. Sobre todo en un mundo de intuiciones naturales, interiores, personales. Allí se hace importante este poesía : en su desnuda belleza.

Primer poema

El poeta es quien más tiene que hacer al levantarse

El poeta es quien más tiene que hacer
al levantarse:
saludar el día
espantar los pájaros amargos
limpiar las palabras
regarlas y vigilar que no mientan.

No reproches su caminar ausente
su diligencia en nada
esa forma de cantar.


País intimo : selección / Hernán Vargascarreño

El país intimo de Vargascarreño tiene viajeros, trenes, estancias, confesiones, juegos de infancia, rituales, imprecaciones... Lo recorren trenes de equívocos trayectos; lo surcan imágenes luminosas, plenas de significado; lo atesoran casas en sus altos muros que devienen en tumbas; lo habita un hombre que se confiesa culpable, vivo, hastiado, rebelde, dispuesto a lanzar la piedra de la poesía contra nuestra conciencia para sacarla de su cómodo sueño. 

Primer poema

Trenes

1
Una estaión que ve llegar
trenes rojos
trayendo como único pasajero
la noche;
un día el sueño se cumple:
llega el tren rojo,
se baja la noche,
y se instala para siempre
en la estación del olvido.

2
Los trenes que siempre han pasado
silenciosos, vacíos,
y en su última ventanilla
un niño muerto
dibujándome un adiós
con su mano triste.

3
O el tren perdido, 
el que nunca regresó
y tampoco llegó a su destino;
dicen que ahora es un fantasma;
a veces aparecen sus huellas
en los sembrados.

4
Los trenes deseados,
los que nunca humearán;
alguna vez nos despertará
su estrepitosa presencia
ante el asombro de la Muerte.

5
El tren transparente,
repleto de hermosa gente transparente;
ahora pasa cada nueve lunas
ante el estupor de los aldeanos,
pero nadie lo comenta
por temor a que los crean locos.

6
El guardagujas perverso;
el que enredó los hilos metálicos
e instauró el Caos.

7
El maquinista de sueños
en la última estación
Cómo anhela que los rieles
vayan más allá de su memoria.

8
El vendedor de boletos
que una tarde 
vino a comprarse a sí mismo
un boleto sin regreso.

9
El tren de los dioses.
Pasa solo una vez.
Alguien se baja, gira la guja,
borra la memoria de los hombres
y todo vuelve a empezar de la Nada.

10
El pregonero de rutas
que jamás ha subido un tren.

11
El tren que sueña con ser tren;
cada vagón una pesadilla
y su único pasajero yo mismo;
una vez se bajó y vino
a tomar el café conmigo;
desde entonces compartimos
la misma tumba.

12
El tren de los cuerdos.
El que sí pasa puntual todos los días;
el que regresa con mercancías
y pasajeros nuevos;
hoy ha llegado con un cargamento
de ataúdes importados, veinte
prostitutas vestidas de monjas
y cien cerdos blancos y hermosos;
ese tren nunca lo espero,
sin embargo, es el único maldito
que me humilla con su presencia.


La tierra es nuestro reino : antología / Luis Fernando Afanador

La consicion es una dificil cualidad que consigue mostrar en el lengaje aquello que ha vivido en el corazón del hombre por muchos años, y la poesía de Luis Fernando Afanador nace de una convicción honda en esta palabra que es recogida en la noche del alma sin prisa alguna. 

Primer poema

El baile

¿De quién repito un gesto con mi baile?
Amamos y sufrimos
Como quien hace
Figuras en el aire
Y sólo la musica perdura.


Antología / María Mercedes Carranza

El tono de varios de sus poemas pertenece a la conversación hablada, a un tú cercano que le conversa al lector, aquí un cómplice de la ironía, esa forma de tamizar una ira muy joven  de una joven poeta. Dario Jaramillo

Primer poema

Aquí entre nos

Un día escribiré mis memorias, ¿quién
que se irrespete no lo hace? Y 
allí estará todo. Estará el esmalte
de las uñas revuelto
con Pavese y Pavese con las agujas y 
una que otra cuenta de mercado. Donde 
debieran estar los pensamientos
sublimes pintaré
tus labios a punto de decirne 
buenos días todos los días. Donde
haya que anotar lo más importante
recordaré un almuerzo
cualquiera llegando al corazón
de una alcachofa, hoja a hoja.
Y de resto,
llenaré las páginas que me falten
con esa memoria que me espera entre cirios,
muchas flores y descanse en paz.


Puerto calcinado / Andrea Cote Botero

Los poemas de Andrea Cote, atentos al transcurrir de un teimpo agreste, revelan un mpulso por no escamotear ni la tragedia, ni el olvido, en los que se envuelve nuestro drama individual y colectivo. Es la suya una poesía reflexiva que busca la expresión  de un paisaje calcinadoen imágenes justas, en ritmos diversos. 


Primer poema

La merienda

También acuérdate María
de las cuatro de la tarde
en nuestro puerto calcinado.
Nuestro puerto
que era más bien una hoguera encallada
o un yermo
o un relámpago.

Acuérdate del suelo encendido,
de nosotros rascando el lomo de la tierra
como para desenterrar el verde prado.

El solar en donde repartían la merienda,
nuestro plato rebosante de cebollas
que por dentro salaba mi madre,
que para nosotros pescaba mi padre.

Pero a pesar de todo,
tú lo sabes,
habríamos querido convidar a Dios
para que presidiera nuestra mesa,
a Dios pero sin verbo
sin prodigio
y sólo para que tú supieras,
María,
que Dios está en todas partes
y también en tu plato de cebollas
aunque te haga llorar.

Pero sobre todo,
acuérdate de mí y de la herida,
de antes de que pastaran de mis manos
en el trigal de las cebollas
para hacer de nuestro pan 
el hambre de todos nuestros días
y para que ahora,
que tú ya no te acuerdas
y que la mala semilla alimenta el trigal de lo desaparecido
yo te descubra, María,
que no es tu culpa
ni es culpa de tu olvido,
que es este el tiempo
y este su quehacer.

Los poemas de la ofensa : selección / Jaime Jaramillo Escobar

Jaime Jaramillo Escobar es el más notorio de los poetas nadaístas. Por muchas razones. Gonzalo Arango. dijo que su poesía justificaba haber fundado el Nadaísmo. 

Primer poema

Envío

A los que no necesitan estudiar cosas raras
para comprender la poesía.