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jueves, 6 de agosto de 2026

Antes de despertar / Víctor López Rache

En los poemas de Víctor López Rache, encontramos la destreza de un paciente labrador de palabras que desde el silencio de sus paisajes interiores, logra sorprendernos con imágenes de una belleza casi imposible. Omar Ortiz.






Primer poema
Entre ventanas

Con sustancias inmateriales dirijo tu cuerpo
a este cuarto donde te espero
desde cuando el borde de la cortina empezó
a insinuar tu cara.

A tu llegada
la puerta estará a punto de cerrase,
y junto a la sábana
esencias para demorar el ciego viaje
que haré de tus labios a tus más profunda levedad.

Pero si la felicidad permitida te impide abrir tu puerta
-cuando yo esté de pie en mi ventana-
para amarnos en pleno vuelo, toma la escoba y salta.

Álbum de los adioses : antología / Federico Díaz-Granados

Complace ver que este libro, de obligada referencia en la joven poesía, no se detiene sobre el artificio y la inautenticidad. Nada tiene que ver con las ventoleras retóricas del libro como "objeto del deseo", y sí mucho que ver con la gravedad, la discreción y la sutileza. Mario Rivero.





Primer poema
Hospedaje de paso

Nuca he conocido a los inquilinos de mi vida.
No he sabido cuando salen, cuando entran, 
en qué estación desconocida descansan sus miserias.
Las mujeres han salido de este cuerpo a los portazos quejándose de mi tristeza,
en algunas temporadas se han quejado de humedad
de mucho frío, de algún extraño moho en la alacena.

Se marchan siempre sin pagar los inquilinos de mi vida
y el patio queda nuevamente solo
en este hotel de paso donde siempre es de noche.

Visibles ademanes : antología / Eugenia Sánchez Nieto

Su palabra abre, transgrede y se construye con imágenes contrastadas de lo lírico a lo escueto, reafirmando que la gran poesía es independiente del sexo que la escribe y que nombra el día y la noche, abierto y cerrado desde su muy personal manera de decir lo onírico. Sonia Truque.






Primer poema
Verde

El día y la noche son un canto alegre en mi oído
la ciudad con sus múltiples verdes
                            acostados al sol 
hombres y mujeres de mi ciudad
                               con búsquedas particulares
la mujer con su voz negra
mi entusiasmo abierto a los demás
el silbido del adolescente en búsqueda del amor
el canto ceremonioso y contundente de fuertes voces
                                       me hace temblar de emoción
el cielo azul y este clima espléndido
ciudad abierta a todos
con sus cometas de múltiples colores.

Me deslizo por caminos abiertos
                   donde sombras palpitantes escudriñan
la luna ilumina la noche
jóvenes despiertos se merecen en el baile
la música telón de fondo apaga las voces estridentes
ebrios son jalados por indeseables
mujeres desprovistas de pudor
              se pasean por calles colmadas de gente
parejas abrazadas a su momento palpitan locamente
el amor iluminado un instante.

Todo se agita, todo se mueve y desvanece en el aire
la noche prestada para abandonos sublimes
por paredes de la noche suben hombres musculosos
la noche se ilumina con destellos de fuegos artificiales
desde diversos lugares
voces contundentes nos llaman, nos canta
toda la diversidad y las lenguas del mundo
todo es leve y sin peso
mi ciudad anhelada desprovista de miedo.


 

Antología / Héctor Rojas Herazo

Es un alto poeta que como del sombrero de un mago extrae no sólo liebres y pañuelos, palomas y espadas, sino toda una geografía mental. Las cartas están sobre la mesa. Con cualquiera de las que usted escoja, lector, habrá de ganar. Gustavo Cobo Borda. 





Primer poema
Límite y Resplandor

Algo que fue negado desde mi comiezo,
desde mi profundo conocimiento.
Y he velado dulcemente
sobre las espadas que segaron mi luz.
Con nocturno rostro me he alzado
a batallar en el esplendor de mis dormidas normas, 
con el pavor de mi júbilo primero
y en otra sombra abatida he pronunciado mi nombre, 
mi tremendo. mi órganico nombre,
mi nombre de filo y de simiente
bajo el sueño de un ángel.

Mis apetitos totales he derramado
como un tributo de reconocimiento,
mi olfato y mi tacto como duros presentes.

Mis olvidados sacrificios he reunido,
mis anteriores fuerzas,
mi casto furor,
mi mas antiguo y añorado fuego.

Y he aqí que todas mis potencias 
no logran arribar al limite de lo perdido.
En otra edad dichosa
mi palabra fue herida de terrestre amargura.

miércoles, 5 de agosto de 2026

Botella papel / Ramón Cote Baraibar

En Botella papel el hilo conductor tiene que ver con el origen y con el territorio, la ciudad, la ciudad más íntima que sitúa el instinto territorial más allá de lo físico, en los paisajes que la imaginación le transforma a los sentidos. En este libro es notable la contención poética de la prosa de los poemas. Darío Jaramillo Agudelo. 




Primer poema 
Demoliciones

Esta es la provincia más saqueada, ña princesa impotente sepultada entre las zarzas.Este es el territorio del eco, es espacio elegido por la pasión heráldica de la humedad para trazar con la punta de su espada el inicio de todas las destrucciones.

Sólo los niños comprenden que las casas demolidas son el lugar indicado para inventar sus ceremonias y convierten los lavaderos sin pedir permiso y con los ojos abiertos hasta la tiniebla, en improvisados altares del sarificio. Reúnen ladrillos como si participaran de algún rito iniciático y se sientan alrededor de los escombros con la seriedad exigida en los templos. Y le asignan a la escalera desolada, a su aturdido caracol de madera, el poder de un observatorio.

Aprovechando la llegada de la noche amontonan los desperdicios arrojados por los vecinos, recogen el pasto seco desdeñado por los jardineros  encienden una fogata con ese resto milagroso de alcohol que empapa las botellas vacías. Para algunos ese será el primer recuerdo del fuego, el ardor de su nombre pronunciado den la combustión de las llamas.

Sobre la parede huérfana, descubierta y desprovista de la casa vecina, más allá de los restos de azulejos de los baños y casu a punto de tropezar con el cielo, se arrastra una línea diagonal que marca el perfil de la casa desaparecida, como una cicatriz brutal y dolorosa. Los nuevos propietarios se apresuran a levantar, como una lápida intrusa, la valla que anuncia la empresa encargada de la demolición y el torpe dibujo a colores del próximo edificio.

Evangelio del viento : antología / Gustavo Tatis Guerra

La poesía es salvación, talismán contra el naufragio. La poesía de Tatis en su aventura de tocar el corazón del silencio, de encontrarse con lo innombrable, nombra. Estas plegarias constituyen un manifiesto por la vida: "un grito de monte que hará temblar el alma de las piedras. Roberto Burgos Cantor. 




Primer poema
El caballista

Cada vez que observo los caballos,
pienso que Dios descansó el séptimo día
y en su sueño se vio a sí mismo,
despertó, pero olvido los rasgos y pormenores
(somos barro de su barro, viento de su viento,
espejos frente a frente que se inventan y se anulan)

Quedaba, eso, sí, una vaga imagen del sueño:
una constelación, una ecuación, una bestia olvidada?

Entonces creó al caballo, a partir de su recuerdo, 
y vio que era bueno y hermoso, casi tanto como 
él mismo.

Los días son dioses / Robinson Quintero Ossa

En este libro existe una voz que, de principio a fin, sopesa su lenguaje. Sobre todo en un mundo de intuiciones naturales, interiores, personales. Allí se hace importante este poesía : en su desnuda belleza. Luis Germán Sierra J.






Primer poema
El poeta es quien más tiene que hacer al levantarse

El poeta es quien más tiene que hacer
al levantarse:
saludar el día
espantar los pájaros amargos
limpiar las palabras
regarlas y vigilar que no mientan.

No reproches su caminar ausente
su doligencia en nada
esa forma de cantar.


País intimo : selección / Hernán Vargascarreño

El país intimo de Vargascarreño tiene viajeros, trenes, estancias, confesiones, juegos de infancia, rituales, imprecaciones... Lo recorren trenes de equívocos trayectos; lo surcan imágenes luminosas, plenas de significado; lo atesoran casas en sus altos muros que devienen en tumbas; lo habita un hombre que se confiesa culpable, vivo, hastiado, rebelde, dispuesto a lanzar la piedra de la poesía contra nuestra conciencia para sacarla de su cómodo sueño. Patricia Iriarte.

Primer poema
Trenes

1
Una estaión que ve llegar
trenes rojos
trayendo como único pasajero
la noche;
un día el sueño se cumple:
llega el tren rojo,
se baja la noche,
y se instala para siempre
en la estación del olvido.

2
Los trenes que siempre han pasado
silenciosos, vacíos,
y en su última ventanilla
un niño muerto
dibujándome un adiós
con su mano triste.

3
O el tren perdido, 
el que nunca regresó
y tampoco llegó a su destino;
dicen que ahora es un fantasma;
a veces aparecen sus huellas
en los sembrados.

4
Los trenes deseados,
los que nunca humearán;
alguna vez nos despertará
su estrepitosa presencia
ante el asombro de la Muerte.

5
El tren transparente,
repleto de hermosa gente transparente;
ahora pasa cada nueve lunas
ante el estupor de los aldeanos,
pero nadie lo comenta
por temor a que los crean locos.

6
El guardagujas perverso;
el que enredó los hilos metálicos
e instauró el Caos.

7
El maquinista de sueños
en la última estación
Cómo anhela que los rieles
vayan más allá de su memoria.

8
El vendedor de boletos
que una tarde 
vino a comprarse a sí mismo
un boleto sin regreso.

9
El tren de los dioses.
Pasa solo una vez.
Alguien se baja, gira la guja,
borra la memoria de los hombres
y todo vuelve a empezar de la Nada.

10
El pregonero de rutas
que jamás ha subido un tren.

11
El tren que sueña con ser tren;
cada vagón una pesadilla
y su único pasajero yo mismo;
una vez se bajó y vino
a tomar el café conmigo;
desde entonces compartimos
la misma tumba.

12
El tren de los cuerdos.
El que sí pasa puntual todos los días;
el que regresa con mercancías
y pasajeros nuevos;
hoy ha llegado con un cargamento
de ataúdes importados, veinte
prostitutas vestidas de monjas
y cien cerdos blancos y hermosos;
ese tren nunca lo espero,
sin embargo, es el único maldito
que me humilla con su presencia.


La tierra es nuestro reino : antología / Luis Fernando Afanador

La consicion es una dificil cualidad que consigue mostrar en el lengaje aquello que ha vivido en el corazón del hombre por muchos años, y la poesía de Luis Fernando Afanador nace de una convicción honda en esta palabra que es recogida en la noche del alma sin prisa alguna. Juan Felipe Robledo.





Primer poema
El baile

¿De quién repito un gesto con mi baile?
Amamos y sufrimos
Como quien hace
Figuras en el aire
Y sólo la musica perdura.


Antología / María Mercedes Carranza

El tono de varios de sus poemas pertenece a la conversación hablada, a un tú cercano que le conversa al lector, aquí un cómplice de la ironía, esa forma de tamizar una ira muy joven  de una joven poeta. Dario Jaramillo







Primer poema
Aquí entre nos

Un día escribiré mis memorias, ¿quién
que se irrespete no lo hace? Y 
allí estará todo.Estará el esmalte
de las uñas revuelto
con Pavese y Pavese con las agujas y 
una que otra cuenta de mercado. Donde 
debieran estar los pensamientos
sublimes pintaré
tus labios a punto de decirne 
buenos días todos los días.Donde
 haya que anotar lo más importante
recordaré un almuerzo
cualquiera llegando al corazón
de una alcachofa, hoja a hoja.
Y de resto,
llenaré las páginas que me falten
con esa memoria que me espera entre cirios,
muchas flores y descanse en paz.


Puerto calcinado / Andrea Cote Botero

Los poemas de Andrea Cote, atentos al transcurrir de un teimpo agreste, revelan un mpulso por no escamotear ni la tragedia, ni el olvido, en los que se envuelve nuestro drama individual y colectivo. Es la suya una poesía refelxiva que busca la expresión  de un paisaje calcinadoen imágenes justas, en ritmos diversos. Juan Manuel Roca




Primer poema
La merienda

También acuérdate María
de las cuatro de la tarde
en nuestro puerto calcinado.
Nuestro puerto
que era más bine una hoguera encallada
o un yermo o un relámpago.

Acuérdate del suelo encendido,
de nosotros rascando el lomo de la tierra
como para desenterrar el verde prado.

El solar en donde repartían la merienda,
nuestro plato rebosante de cebollas
que por dentro salaba mi madre,
que para nosotros pescaba mi padre.

Pero a pesar de todo,
tú lo sabes,
habríamos querido convidar a Dios
para que presidiera nuestra mesa,
a Dios pero sin verbo
sin prodigio
y sólo para que tú supiera,
María,
que Dios está en todas partes
y también en tu plato de cebollas
aunque te haga llorar.

Pero sobre todo,
acuérdate de mí y de la herida,
de antes de que pastaram de mis manos
en el trigal de las cebollas
para hacer de nuestro pan 
el hambre de todos nuestros días
y para que ahora,
que tú ya no te acuerdas
y que la mala semilla alimenta el trigal de lo desaparecido
yo te descubra, María,
que no es tu culpa
ni es culpa de tu olvido,
que este el tiempo
y este su quehacer.

Los poemas de la ofensa : selección / Jaime Jaramillo Escobar

Jaime Jaramillo Escobar es el más notorio de los poetas nadaístas. Por muchas razones. Gonzalo Arango. dijo que su poesía justificaba haber fundado el Nadaísmo. Eduardo Escobar.

Primer poema
Envío

A los que no necesitan estudiar cosas raras
para comprender la poesía.

Todo lo que era mío: antología poética 1947-2007/ Maruja Vieira

En el principio fue la palabra. Maruja Viera la hizo cumplir su destino. La circundó de una atmósfera luciente, le infundió vida, formas sublimes y un poder mágico de comunicación, de sugerencias claras, cargadas del gran sentido de lo bellamente inaccesible. Con esta nueva vida la palabra abraza al universo, lo traspone y haciéndolo más inteligible lo embellece sin deformado. Baldomero Sanín Cano. (Tomado de la cubierta).

Primer poema:

SUEÑO DEL MAR

Sangre de marineros que me viene a cantar 

en las venas dormidas con voz de inmensidad.


Barcos en horizontes de viento, cielo y mar

con velas transparentes y cordajes de sal.


Puertos para una noche y un alba nada más

—camino del retorno que no se pudo hallar—


Hombres de ojos azules y brazos de huracán, 

anclados en remansos de inmóvil soledad.


Bajo las lunas altas me vienen a llamar,

marineros errantes que perdieron el mar. 


 

Péndulo de arena/ Carlos Fajardo Fajardo

En Carlos Fajardo Fajardo la metáfora del viaje cobra relieve, pues se trata de seguir los pasos de una voz que indaga a tientas por los ámbitos de lo desconocido, llámese a esto tiempo pretérito, olvido, separación, distancia de lo amado. Felipe García Quintero. (Tomado de la cubierta).





Primer Poema:

Poema a madelaine 

Madelaine 

muchacha que palpas con tus dedos mis cabellos 

bajo la frescura de este invierno 

te digo bajo esta lluvia: 

¿Recuerdas las voces que acompañan la nostalgia? 

Nunca las pronuncies en mi presencia 

trata de iluminar por el contrario. 

Que el sol penetre hondo entre nosotros 

Madelaine 

de luz y de escultura 

que el sol penetre hondo 

y revuelvas mis cabellos cariñosa 

como si fuera tu hijo recién llegado de la guerra 

como si recién acabara una batalla. 

 

La esbelta sombra/ Santiago Mutis Durán, compilación Jineth Ardila, Alejandro Burgos

Rastreador de botánicas secretas, de señales de este y otros mundos, Santiago Mutis ha ido construyendo un mundo propio sin alardes, casi de una manera asordinada. Según sus versos "el símbolo es un objeto cotidiano/ en tierras del sueño". De ese territorio incierto nos trae noticias. […] Dicen de ti es un largo poema sobre la vida astrosa de un poeta, de una víctima elegida por le delirio, que no tiene antecedentes en la poesía colombiana. Es una velada biografía de una vida miserable escrita con pasión y con una dura belleza estremecedora. Juan Manuel Roca. (Tomado de la cubierta).

Primer poema

LA MALA PARCA


No se trata del inconveniente
          de morirse 
de reventarse      el pecho     y ya
o de oir recorrenos    lenta     la enfermedad
comiéndose lo nuestro, lo mío
como un animal nocturno
No, no es la falta de aire
           de repente
el hundirse en el barro oscuro

           y ahogarse

Es esta Mísera
llevándose a rastras la gente
humillándola fuera de la tumba
dejándoles
esa cara que no es la suya
llenándolos de espanto, de gritos clavados
como puñales rotos sin brillo
No, tú no tienes modales
tal vez por que las malas te los llevas
hehos un costal sucio  llorando


y a nosotros
que nada hacemos contra tu saña
nos escupes con su sangre
en la boca
             desafíandonos
 

Fe de erratas : antología / José Manuel Arango, compilación Miguel Méndez Camacho

Jose Manuel Arango ve en el lenguaje un instrumento íntimo y conmovedor para interrogar la extrañeza radical del mundo, para vivir nuestro destino de asombro y de gratitud, para expresar lo que somos y afrontar nuestra complejidad. William Ospina

Primer poema
Armonía

perdido
por los ciegos senderos
de la música

tienes
el rostro
que tendrás en la muerte

Antología poética / José Asunción Silva, compilación Clara Mercedes Arango Mercado

Aunque Silva reaccionó como Baudelaire contra las concepciones románticas de la inspiración fácil, nunca pudo deshacerse completamente del ropaje multicolor del romanticismo. Warren Carrier. 








Primer poema
Nocturno

Una noche, 
una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de musica de alas,
una noches
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas, 
a mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda,
muda y pálida
como si un pensamiento de amarguras infinitas, 
hasta el fondo más secretp de tus fibras te agitara, 
por la sensa que atraviesa la llanura florecida
caminabas,
y la luna llena
por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca, 
y tu sombra,
fina y lánguida,
y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada,
sobre las arenas tristes
de la senda se juntaban
y eran una
y eran una
¡y eran una sola sombra larga!
¡y eran una sola sombra larga!
¡y eran una sola sombra larga!
Esta noche
solo, el alma
llena de las infinitas armarguras y agonías de su muerte,
separado de ti misma, por la sombra, por el tiempo  la distancia
por el infinito negro
donde nuestra voz no alcanza, 
solo y mudo
por la senda caminaba, 
y se oían los ladridos de los perros a la luna, 
a la luna pálida
y el chillido 
de las rana...

Sentí frío del sepulcro, era el frío de la muerte,
era el frío de la nada...
Y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada
iba sola
iba sola
¡iba sola por la estepa solitaria!
Y tu sombra esbelta y ágil,
fina y lánguida,
como en esa noche tibia de la muerte primavera,
como en esa noche llena de perfumes, de murmullos, y de músicas de alas,
se acercó y marcho con ella,
se acercó y marcho con ella,
se acercó y marcho con ella... ¡Oh las sombras enlazadas!

¡Oh las sombras que se buscan y se juntan en las noches de negrumas y de lágrimas!...


¿Qué hago con este fusil? / Luis Carlos López, compilación Miguel Méndez Camacho

Su humor, al tiempo amargo y risueño, fue en cierto modo una reacción contra aquello que en el modernismo había de joyería falsa. German Espinosa.










Primer poema
De tierra caliente

Flota en el horizonte opaco dejo
crepuscular. La noche se avecina
bostezando. Y el mar, bilioso y viejo,
duerme como un sueño de morfina.

Todo está en laxitud bajo el reflejo
de la tarde invernal, la campesina
tarde de la cigarra, del cangrejo
y de la fuga de la golondrina...

Cabecean las aspas del molino
como con neurastenia. En el camino, 
tirando el carretón de la alquería,
marchan dos bueyes con un ritmo amargo
llevando en su mirar, mimoso y largo, 
la dejadez de la melancolía...

Poesía en sí misma / Lauren Mendinueta, compilación Antonio Sarabia

La poesía de Lauren Mendinueta, reflexiva y profunda, alumbra con desgarradora ternura las verdades fundamentales del hombre: nacimiento, dolor, amor, soledad, muerte. Es, ya desde ahora, y a pesar de su juventud, un testimonio imprescindible de la nueva literatura hispanoamericana. Antonio Sarabia.



Primer poema
Euclidiana

Desde la azotea observo
la diaria geometría de los pájaros
qe vuelan sin sombra de duda
por el laberinto del cierlo.
El tiempo
que como ellos migra
dispone la distancia imprescindible
entre nosotros y el orden de las cosas.
El hoy en mí quiere darle las gracias
¿por qué cpsa debo empezar?

Morada al sur / Aurelio Arturo

Esta poesía hace parte del reino de la ensoñación, de la naturaleza y la leyenda. En su caso, más directamente, poesía es lo mágico, pero también es la voz interior de las cosas, que habla con palabras como hojas doradas por la luz de la tarde. Jaime García Mafla.







Primer poema
La ciudad de Almaguer

La ciudad de Almaquer en oro y en leyendas
alzada, ardiera siempre con audaz fogata
la remembranza. (Brisas erraban. Noche. 
Brumosa voz urdía la feliz cantinela).

" Hablaban las mujeres, su voz la dicha ardía
y el suave amor. Los largos brazos blancos
fluían lentitud..."( Y en una sombra honda la voz dorada se perdía).

Las montañas de oro ya en la bruma se hundían.
Mas las bellas mujeres ardientes de pureza,
hendiendo con sus senos la bruma y la opalina
sombra vienen, venían.

"Hablaban las mujeres..."
La habla pulposa, casi pulpable, altas
vienen. (La bruma azul ya se desvanecía).
Y en la voz de las morbidas mujeres
reciclando, milaños me adormía.