Jose Manuel Arango ve en el lenguaje un instrumento íntimo y conmovedor para interrogar la extrañeza radical del mundo, para vivir nuestro destino de asombro y de gratitud, para expresar lo que somos y afrontar nuestra complejidad.
Primer poema
Armonía
perdido
por los ciegos senderos
de la música
tienes
el rostro
que tendrás en la muerte

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