martes, 11 de agosto de 2026

Poemas para leer en el bus / Rubén Darío Lotero Contreras

Los poemas de Rubén Darío Lotero me parecen admirables. Tal vez nadie como él ha logrado entre nosotros, desde Epifanio Mejía, tal sencillez y sobriedad, tan pudorosa ternura para nombrar las cosas. 

Primer poema

Viaje

Abro la ventanilla del bus
y una corriente de aire
me moja la cara

¿A dónde va con tanta prisa
lejanas casitas de los cerros?

¿Acaso hacia la ciudad de donde huí?


Teutoburgo / Valerio Massimo Manfredi ; traducción José Ramón Monreal

En septiembre del año 9 después de Cristo, veinte mil soldados romanos avanzan confiados en su victoria hacia un bosque impenetrable en el norte de Germania. Pero en realidad todo comenzó años atrás...

Primer párrafo

Dos muchachos corrían por el bosque. La luz brillaba en sus cabellos cada vez que pasaban de una sombra a otra; cada vez que se reencontraban con el sol, fulgores de oro. Volaban ligeros como el viento que movía las copas de los árboles y como el perfume de la resina entre los abetos gigantes. No tenian dudas, no aflojaban la vista de los obstáculos ni ante la imprevista aparición de las grandes criaturas del bosque. Cada uno de sus movimientos era pura alegría de vivir. Llegaron a lo alto de la colina del eco en el mismo momento en que el sol iluminaba el gran calvero.

Como agua para chocolate. Novelas de entregas mensuales, con recetas, amores y remedios caseros / Laura Esquivel

Como agua para chocolate, es una novela rosa escrita por Laura Esquivel, publicada en 1989, que trata acerca de la vida de una mujer (Tita), sus amoríos y la relación de esta con su familia, todo relacionado con la importancia de la cocina y las recetas típicas mexicanas de la época en que está ambientada su vida. En la novela se puede apreciar un estilo particular, en el que se emplea un realismo mágico con el fin de combinar lo sobrenatural con lo mundano. Fue incluida en la lista de las 100 mejores novelas en español del siglo XX del periódico español El Mundo.

Primer párrafo

La cebolla tiene que estar finamente picada. Les sugiero ponerse un pequeño trozo de cebolla en la mollera con el fin de evitar el molesto lagrimeo que se produce cuando uno la está cortando. Lo malo de llorar cuando uno pica cebolla no es el simple hecho de llorar, sino que a veces uno empieza, como quien dice, se pica y ya no puede parar. No sé si a ustedes les ha pasado pero a mí la mera verdad sí. Infinidad de veces. Mamá decía que era porque yo soy igual de sensible a la cebolla que Tita, mi tía abuela.

De viaje por los países socialistas : 90 días en la cortina de hierro / Gabriel García Márquez

Acompañado de una diagramadora francesa, Jacqueline, y un periodista italiano, Franco, el escritor colombiano emprende un viaje por la cortina de hierro en el verano de 1957. El viaje empieza en Alemania oriental, continúa en Checoslovaquia y Polonia para terminar en la Unión Soviética a la que entra a través de Ucrania. Su última crónica constituye una visita a Hungría en 1959, país donde un año antes había ocurrido un levantamiento general reprimido violentamente con la ayuda del ejército ruso. Las impresiones del escritor son a veces contradictorias, sin por esto dejar de ser rigurosas y objetivas. 

Primer párrafo

La cortina de hierro no es una cortina ni es de hierro. Es una barrera de palo pintada de rojo y blanco como los anuncios de las peluquerías. Después de haber permanecido tre meses dentro de ella me doy cuenta de que era una falta de senido común esperar que la cortina de hierro fuera realmente una cortina de hierro. Pero doce años propaganda tenaz tiene más fuerza de convicción que todo un sistema filosófico. Veinticuatro horas diarias de literatura periodística terminan por derrotar el sentido común hasta el extremo de que uno tome las metáforas  al pie de la letra.

Primero estaba el mar / Tomás González

El protagonista es un sujeto cansado de la vida urbana, "literato, anarquista, izquierdista, negociante, colono, hippie y bohemio" como lo califica el autor, que decide viajar a la costa con su segunda mujer para vivir en una finca. Ella es una mujer indómita, tanto como el mar y los habitantes costeños. Con la aparición del siniestro Octavio, la novela abandona el tema del Paraíso Perdido y la épica sentimental y asume un vuelo trágico donde la violencia es el principal ingrediente. Finalmente la novela es una metáfora narrada con absoluta sobriedad, con estoicismo incluso, que muestra la vida como un árbol frente al mar. Los frutos deliciosos, los mangos dorados sólo se pueden saborear si entendemos que el ciclo de la vida, nacimiento y muerte están profundamente hermanados.

Primer párrafo

El equipaje iba arriba, en el techo del bus. Eran dos maletas de cuero con la ropa de ambos, un baúl cuadrado con los libros de él. y la máquina de coser de ella. Todo viajaba entre racimos de plátano, bultos de arroz, paquetes grandes con panela- envueltos en hojas secas de plátano- y otras maletas.

sábado, 8 de agosto de 2026

La tierra del dulce porvenir : cuentos y ensayos / Harper Lee, edición y prólogo Casey Cep

Reúne todos esos cuentos inéditos, que durante décadas se daban por perdidos, así como los breves ensayos que Lee escribió y que incluyen desde reflexiones sobre la necesidad de una enseñanza responsable hasta retratos de Gregory Peck y Truman Capote. Una visión sin precedentes sobre el origen de una voz irrepetible, unos personajes y unos temas que siguen siendo vitales, con la que se cierra el círculo sobre una de nuestras escritoras más queridas y enigmáticas

Primer párrafo:

Desde donde estaba sentada en el patio de la escuela, Abbie creyó ver el cielo y los compas tostados resplandecer junto donde se tocaban. Demasiado calor para batear la pelota. Gruñó y estiró las piernas bien tiesas sobre la hierba amarilla, preguntandose por qué tenía gordos tan grandes, desproporcionados en comparación al resto del pie. No era de esas crías que inspiran caricias, con las uñas mal cortadas en unas manos de dedos romos y nudillos ásperos y llenos de cicatrices, a juego con las rodillas. El pelo castaño le caía sobre la frente en un flequillo desgreñado, más largo de la cuenta, y sus enormes ojos estaban hundidos en las cuencas , con unos párpados tan caídos que parecían medio abiertos, según decían, le daban un aire de perezosa. 

La doctora Cole / Noah Gordon ; traducido por Jordi Mustieles

Las exigencias del matrimonio frente a la ambición profesional, los avances científicos frente a la conciencia social; la vida urbana frente al aprecio por los valores rurales, así como la lucha por preservar la vida frente al convencimiento del poder de decisión de una mujer. Fiel a la tradición familiar, que ha hecho de la medicina un sacerdocio, la doctora R. J. Cole decide dejar Boston para volver al campo y trabajar como médico rural. Allí, en las colinas de Massachusetts, podrá recobrar ese don de adivinación tan peculiar que ya distinguió a sus antepasados y volverá a descubrir aquellos placeres que la gran ciudad le había arrebatado. 

Primer párrafo:

R.J. despertó. 
Por más tiempo que viviera, de vez en cuando abriría los ojos en mitad de la noche y escrutaría la oscuridad con la tensa certidumbre de que todavía era una médica residente agobiada de trabajo en el hospital bostoniano de Lemuel Grace, echando una cabezada en cualquier habitación vacía en medio de un turno de treinta y seis horas. 

Alguien pasa : antología / Meira Delmar, compilación Miguel Méndez Camacho

La obra poética de Meira Delmar, de una exquisitez y pulcritud, la ubican como una de las voces más representativas de la poesía en la lengua castellana, obra que fue decantando hábilmente con el paso del siglo XX y que ha entrado serena y elevada a este nuevo siglo que nos habita. 


Primer poema.
La tarde.

Te contaré la tarde, amigo mío.

La tarde de campanas y violetas
que suben lentamente a su pequeño
firmamento de aroma...

La tarde en que no estás

El tiempo, detenido, se desborda
como un dorado río,
y deja ver su lejano fondo
no sé qué cosas olvidadas.
El día vuelve en una ráfaga
de sol,
y fija mariposas de oro
en el cristal del aire...

Hay una flauta en el silencio, una
melancólica boca enamorada,
y en la torre teñida de crepúsculo
repiten su blancura las palomas.

La tarde que no estás... La tarde
en que te quiero.

Alguien  que no conozco,
abre secretamente sus jazmines
y cierra una a una las palabras.


jueves, 6 de agosto de 2026

Aquí estuve y no fue un sueño / John Jairo Junieles Acosta

Cuando Junieles descubrió que la desolación monosilábica de su abuelo o las ceremonias repetitivas de sus tías, tenían un poder lírico tan revelador como el de una frase de Carver, su poesía comenzó a apoderarse de un dominio personal verdadero. El artista que estaba en él cayó de bruces en la claridad de sus obsesiones. Entendió que el nacimiento de su palabra venía de una anterioridad sabía y que las obsesiones más fértiles suelen ser travesuras del origen.

Primer poema

Rituales

Toma una vela roja, y con un clavo escribe en ella el nombre de quien amas, enciéndela y déjala alumbrar lo que dura un Padre Nuestro, luego apágala con tu saliva.

Toma un plato lleno de azúcar, escribe tu nombre y el que ocupa tus sueños. Llévalo al patio, y recógelo cuando las hormigas hayan terminado.

Enciende tres velas blancas con fósforos diferentes; con la  vela que más dure enciende un papel verde, donde hayas escrito tus peticiones, abre la ventana y sopla las cenizas.

Coloca en un plato con miel dos clavos viejos de herradura de caballo en forma de cruz, unta con la miel la punta de un lápiz negro y escribe en el espejo donde te peinas el nombre de todos tus miedos. Luego, a la medianoche, lávalo con tu orín y sécalo con las páginas del calendario.

Después de todo esto no olvides: lavarte la boca, lustrar tus zapatos, y robar la cartera de tu padre.

Antología / Eduardo Cote Lamus, compilación Ramón Cote Baraibar

Más que magistral, la poesía de Cote es pertinente.Es una voz viva que sigue hablando desde el presente y para el presente sin que en nada haya atenuado su urgente comtemporaneidad.
Hernando Valencia Goelkel.







Primer poema
Nana en el tiempo

Las hojas vuelven mi oído hacia los árboles
porque me veo deslizando bajo el ala de un sueño
hasta los diás de la infancia en mi pueblo,
donde vivir era casi como soñar contigo.

Te voy a contar algo de mi infancia, por ejemplo, 
de cómo yo vivía comprendiendi el tiempo.
Entonces tenía un calendario distinto:

Junio se llamaba viento
y por el cielo retoñaban las cometas
como estrellas silvestres;

Mayo era las orquídeaas porque Madre se volvía más tierna
cuanndo tomaba una flor entre sus pétalos;

Julio era el sol, 
la luz que se dormía en el tacto;
en agosto venían las grandes lluvias
y se desbordaba el río
que inundaba las semanas de septiembre;
de noviembre casi no me acuerdo
porque la niebla era tan espesa
que no dejaba ver los días:
alguien me dijo que era el mes de los muertos;

Diciembre llegaba con una gran estrella
donde nacía un niño:
en mi pueblo era llamado el mes de los niños;

allí terminaba el año
y comenzaba enero con una extraña alegría: 
a mí me gustaba cómo sonreían las gentes por enero
-en un enero se murió una vaca que se llamaba Luna-;

Febrero era el mes de las siembras
porque Padre por ese tiempo olía a trigo
como si anticipara las espigas;
de abril y marzo sólo recuerdo los crepúsculos
y yo decía que eran los pájaros del año;

mas en octubre íbamos a mirar los cafetales
porque tenían besos como las muchachas grandes
y porque hasta el agua frutecía
al pasar entre los huertos.

Entonces era hermoso el año
porque el tiempo no existía.

Y ahora,
que me dices tristemente tu tristeza,
te regalo mi infancia
como antes te regalé un diciembre
para que vayas, soñando entre tus manos,
repitiendo:
"no hay mese:
hay trigo, hay frutas, hay lluvia,
hay río, orquídeas, alegría...
es una mentira el tiempo"...
Y te quedes dormida.