jueves, 6 de agosto de 2026

Aquí estuve y no fue un sueño / John Jairo Junieles Acosta

Cuando Junieles descubrió que la desolación monosilábica de su abuelo o las ceremonias repetitivas de sus tías, tenían un poder lírico tan revelador como el de una frase de Carver, su poesía comenzó a apoderarse de un dominio personal verdadero. El artista que estaba en él cayó de bruces en la claridad de sus obsesiones. Entendió que el nacimiento de su palabra venía de una anterioridad sabía y que las obsesiones más fértiles suelen ser travesuras del origen.Jorge García Usta

Primer poema
Rituales

Toma una vela roja, y con un clavo escribe en ella el nombre de quien amas, enciéndela y déjala alumbrar lo que dura un Padre Nuestro, luego apágala con tu saliva.

Toma un plato lleno de azúcar, escribe tu nombre y el que ocupa tus sueños. Llévalo al patio, y recógelo cuando las hormigas hayan terminado.

Enciende tres velas blancas con fósforos diferentes; con la  vela que más dure enciende un papel verde, donde hayas escrito tus peticiones, abre la ventana y sopla las cenizas.

Coloca en un plato con miel dos clavos viejos de herradura de caballo en forma de cruz, unta con la miel la punta de un lápiz negro y escribe en el espejo donde te peinas el nombre de todos tus miedos. Luego, a la medianoche, lávalo con tu orín y sécalo con las páginas del calendario.

Después de todo esto no olvides: lavarte la boca, lustrar tus zapatos, y robar la cartera de tu padre.

Antología / Eduardo Cote Lamus, compilación Ramón Cote Baraibar

Más que magistral, la poesía de Cote es pertinente.Es una voz viva que sigue hablando desde el presente y para el presente sin que en nada haya atenuado su urgente comtemporaneidad.
Hernando Valencia Goelkel.







Primer poema
Nana en el tiempo

Las hojas vuelven mi oído hacia los árboles
porque me veo deslizando bajo el ala de un sueño
hasta los diás de la infancia en mi pueblo,
donde vivir era casi como soñar contigo.

Te voy a contar algo de mi infancia, por ejemplo, 
de cómo yo vivía comprendiendi el tiempo.
Entonces tenía un calendario distinto:

Junio se llamaba viento
y por el cielo retoñaban las cometas
como estrellas silvestres;

Mayo era las orquídeaas porque Madre se volvía más tierna
cuanndo tomaba una flor entre sus pétalos;

Julio era el sol, 
la luz que se dormía en el tacto;
en agosto venían las grandes lluvias
y se desbordaba el río
que inundaba las semanas de septiembre;
de noviembre casi no me acuerdo
porque la niebla era tan espesa
que no dejaba ver los días:
alguien me dijo que era el mes de los muertos;

Diciembre llegaba con una gran estrella
donde nacía un niño:
en mi pueblo era llamado el mes de los niños;

allí terminaba el año
y comenzaba enero con una extraña alegría: 
a mí me gustaba cómo sonreían las gentes por enero
-en un enero se murió una vaca que se llamaba Luna-;

Febrero era el mes de las siembras
porque Padre por ese tiempo olía a trigo
como si anticipara las espigas;
de abril y marzo sólo recuerdo los crepúsculos
y yo decía que eran los pájaros del año;

mas en octubre íbamos a mirar los cafetales
porque tenían besos como las muchachas grandes
y porque hasta el agua frutecía
al pasar entre los huertos.

Entonces era hermoso el año
porque el tiempo no existía.

Y ahora,
que me dices tristemente tu tristeza,
te regalo mi infancia
como antes te regalé un diciembre
para que vayas, soñando entre tus manos,
repitiendo:
"no hay mese:
hay trigo, hay frutas, hay lluvia,
hay río, orquídeas, alegría...
es una mentira el tiempo"...
Y te quedes dormida.

Voces del tiempo y otros poemas / Tallulah Flores Prieto

Tallulah Flores es una de las voces singulares de la actual poesía latinoamericana. En su escritura hay violencia, densa y expectante: su sensitiva dramaticidad entronca con los partos del mundo de que se asistía Dulce María Loynaz. Como ella, Tallulah pareciera construir el mundo en que existe. Su sed es sed de vida, el arte lo sabe consigo. No satisface TALLULAH los estereotipos de la pretendida escritura femenina, la soberbia de su voz no tiene género, tiene intensidad, sonido propio. Rufo Caballero. 

Primer poema
Confusión en el aire

Como un final de la mañana 
deslizándose
ella sujeta el libro
a esa hora que es la hora de la siesta
de todos los vecinos
piensa en releer algunas lineas
anunciárselo sin demasiada convicción
mientras pone la mirada en la ventana.

Al fondo
distante y protegido por las ramas,
el cielo se levanta con esfuerzo.
Cada tronco del árbpñ lo oculta y lo dibuja 
mientras ella apoya despaciosa la cabeza 
una y otra vez
el viento se aproxima.

Por momentos se detine
y el árbol recobra su figura.



Todo nos llega tarde / Julio Flórez

Ningún otro poeta ha arraigado tan hondo y entrañable en el corazón de su pueblo. Eduardo Carranza. 

Primer poema
Todo nos llega tarde

Todo nos llega tarde, - hasta la muerte-
Nunca se satisface ni se alcanza
la dulce posesión de una esperanza 
cuando el deseo acósanos más fuerte.

Todo puede llegar: pero se advierte
que todo llega tarde: la bonanza,
después la trajedia: la alabanza,
cuando ya está la inspiración inerte.

La justicia nos muestra su balanza
cuando sus siglos en la historia vierte
el Tiempo mundo que en el orbe avanza;

Y la Gloria, esa ninfa de la suerte, 
solo en las viejas sepulturas danza.
Todo nos llega tarde: - hasta la muerte-.

Antes de despertar / Víctor López Rache

En los poemas de Víctor López Rache, encontramos la destreza de un paciente labrador de palabras que desde el silencio de sus paisajes interiores, logra sorprendernos con imágenes de una belleza casi imposible. Omar Ortiz.






Primer poema
Entre ventanas

Con sustancias inmateriales dirijo tu cuerpo
a este cuarto donde te espero
desde cuando el borde de la cortina empezó
a insinuar tu cara.

A tu llegada
la puerta estará a punto de cerrase,
y junto a la sábana
esencias para demorar el ciego viaje
que haré de tus labios a tus más profunda levedad.

Pero si la felicidad permitida te impide abrir tu puerta
-cuando yo esté de pie en mi ventana-
para amarnos en pleno vuelo, toma la escoba y salta.

Álbum de los adioses : antología / Federico Díaz-Granados

Complace ver que este libro, de obligada referencia en la joven poesía, no se detiene sobre el artificio y la inautenticidad. Nada tiene que ver con las ventoleras retóricas del libro como "objeto del deseo", y sí mucho que ver con la gravedad, la discreción y la sutileza. Mario Rivero.





Primer poema
Hospedaje de paso

Nuca he conocido a los inquilinos de mi vida.
No he sabido cuando salen, cuando entran, 
en qué estación desconocida descansan sus miserias.
Las mujeres han salido de este cuerpo a los portazos quejándose de mi tristeza,
en algunas temporadas se han quejado de humedad
de mucho frío, de algún extraño moho en la alacena.

Se marchan siempre sin pagar los inquilinos de mi vida
y el patio queda nuevamente solo
en este hotel de paso donde siempre es de noche.

Visibles ademanes : antología / Eugenia Sánchez Nieto

Su palabra abre, transgrede y se construye con imágenes contrastadas de lo lírico a lo escueto, reafirmando que la gran poesía es independiente del sexo que la escribe y que nombra el día y la noche, abierto y cerrado desde su muy personal manera de decir lo onírico. Sonia Truque.






Primer poema
Verde

El día y la noche son un canto alegre en mi oído
la ciudad con sus múltiples verdes
                            acostados al sol 
hombres y mujeres de mi ciudad
                               con búsquedas particulares
la mujer con su voz negra
mi entusiasmo abierto a los demás
el silbido del adolescente en búsqueda del amor
el canto ceremonioso y contundente de fuertes voces
                                       me hace temblar de emoción
el cielo azul y este clima espléndido
ciudad abierta a todos
con sus cometas de múltiples colores.

Me deslizo por caminos abiertos
                   donde sombras palpitantes escudriñan
la luna ilumina la noche
jóvenes despiertos se merecen en el baile
la música telón de fondo apaga las voces estridentes
ebrios son jalados por indeseables
mujeres desprovistas de pudor
              se pasean por calles colmadas de gente
parejas abrazadas a su momento palpitan locamente
el amor iluminado un instante.

Todo se agita, todo se mueve y desvanece en el aire
la noche prestada para abandonos sublimes
por paredes de la noche suben hombres musculosos
la noche se ilumina con destellos de fuegos artificiales
desde diversos lugares
voces contundentes nos llaman, nos canta
toda la diversidad y las lenguas del mundo
todo es leve y sin peso
mi ciudad anhelada desprovista de miedo.


 

Antología / Héctor Rojas Herazo

Es un alto poeta que como del sombrero de un mago extrae no sólo liebres y pañuelos, palomas y espadas, sino toda una geografía mental. Las cartas están sobre la mesa. Con cualquiera de las que usted escoja, lector, habrá de ganar. Gustavo Cobo Borda. 





Primer poema
Límite y Resplandor

Algo que fue negado desde mi comiezo,
desde mi profundo conocimiento.
Y he velado dulcemente
sobre las espadas que segaron mi luz.
Con nocturno rostro me he alzado
a batallar en el esplendor de mis dormidas normas, 
con el pavor de mi júbilo primero
y en otra sombra abatida he pronunciado mi nombre, 
mi tremendo. mi órganico nombre,
mi nombre de filo y de simiente
bajo el sueño de un ángel.

Mis apetitos totales he derramado
como un tributo de reconocimiento,
mi olfato y mi tacto como duros presentes.

Mis olvidados sacrificios he reunido,
mis anteriores fuerzas,
mi casto furor,
mi mas antiguo y añorado fuego.

Y he aqí que todas mis potencias 
no logran arribar al limite de lo perdido.
En otra edad dichosa
mi palabra fue herida de terrestre amargura.

De acá y de allá : antología / Jesús Munárriz Peralta

Quizás no sea posible explicar, dentro de su generación, el itinerario poético de Jesús Munárriz, sus miradas a lo real, su trazado irónico de escenas contemporáneas, la cotidianeidad de sus confesiones amorosas, su gusto por algunas estructuras brechtianas, sin recordar al joven que esgrimió una guitarra para criticar no sólo la mezquina política de la dictadura, sino también sus convenciones sociales y la acartonada hipocresía de sus costumbres. Luis García Montero.

Primer poema
Ahí

Epidermis adentro,
donde nace la vida,
no hay colores ni razas,

sólo humedad, oscuridad, calor,
placer arrebujado,
cobijo
sin fronteras.

¿Dónde quedó lo que yo anduve? / Marco Antonio Campos

Marco Antonio Campos es un hombre de letras, en toda la extensión de extensión de estas palabras, con su pluralidad de géneros y obras importantes en todos ellos. Campos, el novelista, el cuentista, el poeta de Viernes en Jerusalén y Dime dónde, en qué país y el admirable traductor de la poesía francesa, italiana y alemana, se nos presenta como el investigador a quien debemos El café literario en la Ciudad de México en los siglos XIX y XX, la reivindación de Manuel Acuña y el descubrimiento de dos escritores que, gracias a él, se nos han vuelto indispensables: Marcos Arróniz y Luis Martínez de Castro.Jose Emilio Pacheco.

Primer poema
Se escribe

Se escribe contra topa inocencia
del clavel o el lirio, contra el aire
inane del jardín, contra palabras
que hacen juegos vacíos, contra una estética 
de vals vienés o parnasianas nubes.
Se escribe abriéndose las venas
hasta que el grito calla, con llanto ácido
que nace de pronto pues imposible
nos era contenerlo, con luz dura
como rabia azul, quemado el rostro, 
destrozada el alma, desde una rama
frágil al borde del precipio,
                        Se escribe.