sábado, 8 de agosto de 2026

La tierra del dulce porvenir : cuentos y ensayos / Harper Lee, edición y prólogo Casey Cep

Reúne todos esos cuentos inéditos, que durante décadas se daban por perdidos, así como los breves ensayos que Lee escribió y que incluyen desde reflexiones sobre la necesidad de una enseñanza responsable hasta retratos de Gregory Peck y Truman Capote. Una visión sin precedentes sobre el origen de una voz irrepetible, unos personajes y unos temas que siguen siendo vitales, con la que se cierra el círculo sobre una de nuestras escritoras más queridas y enigmáticas

Primer párrafo:

Desde donde estaba sentada en el patio de la escuela, Abbie creyó ver el cielo y los compas tostados resplandecer junto donde se tocaban. Demasiado calor para batear la pelota. Gruñó y estiró las piernas bien tiesas sobre la hierba amarilla, preguntandose por qué tenía gordos tan grandes, desproporcionados en comparación al resto del pie. No era de esas crías que inspiran caricias, con las uñas mal cortadas en unas manos de dedos romos y nudillos ásperos y llenos de cicatrices, a juego con las rodillas. El pelo castaño le caía sobre la frente en un flequillo desgreñado, más largo de la cuenta, y sus enormes ojos estaban hundidos en las cuencas , con unos párpados tan caídos que parecían medio abiertos, según decían, le daban un aire de perezosa. 

La doctora Cole / Noah Gordon ; Traducido por Jordi Mustieles

Las exigencias del matrimonio frente a la ambición profesional, los avances científicos frente a la conciencia social; la vida urbana frente al aprecio por los valores rurales, así como la lucha por preservar la vida frente al convencimiento del poder de decisión de una mujer. Fiel a la tradición familiar, que ha hecho de la medicina un sacerdocio, la doctora R. J. Cole decide dejar Boston para volver al campo y trabajar como médico rural. Allí, en las colinas de Massachusetts, podrá recobrar ese don de adivinación tan peculiar que ya distinguió a sus antepasados y volverá a descubrir aquellos placeres que la gran ciudad le había arrebatado. 

Primer párrafo:

R.J. despertó. 
Por más tiempo que viviera, de vez en cuando abriría los ojos en mitad de la noche y escrutaría la oscuridad con la tensa certidumbre de que todavía era una médica residente agobiada de trabajo en el hospital bostoniano de Lemuel Grace, echando una cabezada en cualquier habitación vacía en medio de un turno de treinta y seis horas. 

Alguien pasa : antología / Meira Delmar, compilación Miguel Méndez Camacho

La obra poética de Meira Delmar, de una exquisitez y pulcritud, la ubican como una de las voces más representativas de la poesía en la lengua castellana, obra que fue decantando hábilmente con el paso del siglo XX y que ha entrado serena y elevada a este nuevo siglo que nos habita. Hernán Vargascarreño.






Primer poema.
La tarde.

Te contaré la tarde, amigo mío.
La tarde de campanas y violetas que suben lentamente a su pequeño firmamento de aroma...
La tarde en que no estás
El tiempo, detenido, se desborda como un dorado río, y deja ver su lejano fondono sé qué cosas olvidadas. El día vuelve en una ráfaga de sol, y fija mariposas de oro en el cristal del aire...
Hay una flauta en el silencio, una melancólica boca enamorada, y en la torre teñida de crepúsculo repiten su blancura las palomas.
La tarde que no estás... La tarde que te quiero.
Alguien  que no conozco, abre secretamente sus jazmines y cierra una a una las palabras.


jueves, 6 de agosto de 2026

Aquí estuve y no fue un sueño / John Jairo Junieles Acosta

Cuando Junieles descubrió que la desolación monosilábica de su abuelo o las ceremonias repetitivas de sus tías, tenían un poder lírico tan revelador como el de una frase de Carver, su poesía comenzó a apoderarse de un dominio personal verdadero. El artista que estaba en él cayó de bruces en la claridad de sus obsesiones. Entendió que el nacimiento de su palabra venía de una anterioridad sabía y que las obsesiones más fértiles suelen ser travesuras del origen.Jorge García Usta

Primer poema
Rituales

Toma una vela roja, y con un clavo escribe en ella el nombre de quien amas, enciéndela y déjala alumbrar lo que dura un Padre Nuestro, luego apágala con tu saliva.

Toma un plato lleno de azúcar, escribe tu nombre y el que ocupa tus sueños. Llévalo al patio, y recógelo cuando las hormigas hayan terminado.

Enciende tres velas blancas con fósforos diferentes; con la  vela que más dure enciende un papel verde, donde hayas escrito tus peticiones, abre la ventana y sopla las cenizas.

Coloca en un plato con miel dos clavos viejos de herradura de caballo en forma de cruz, unta con la miel la punta de un lápiz negro y escribe en el espejo donde te peinas el nombre de todos tus miedos. Luego, a la medianoche, lávalo con tu orín y sécalo con las páginas del calendario.

Después de todo esto no olvides: lavarte la boca, lustrar tus zapatos, y robar la cartera de tu padre.

Antología / Eduardo Cote Lamus, compilación Ramón Cote Baraibar

Más que magistral, la poesía de Cote es pertinente.Es una voz viva que sigue hablando desde el presente y para el presente sin que en nada haya atenuado su urgente comtemporaneidad.
Hernando Valencia Goelkel.







Primer poema
Nana en el tiempo

Las hojas vuelven mi oído hacia los árboles
porque me veo deslizando bajo el ala de un sueño
hasta los diás de la infancia en mi pueblo,
donde vivir era casi como soñar contigo.

Te voy a contar algo de mi infancia, por ejemplo, 
de cómo yo vivía comprendiendi el tiempo.
Entonces tenía un calendario distinto:

Junio se llamaba viento
y por el cielo retoñaban las cometas
como estrellas silvestres;

Mayo era las orquídeaas porque Madre se volvía más tierna
cuanndo tomaba una flor entre sus pétalos;

Julio era el sol, 
la luz que se dormía en el tacto;
en agosto venían las grandes lluvias
y se desbordaba el río
que inundaba las semanas de septiembre;
de noviembre casi no me acuerdo
porque la niebla era tan espesa
que no dejaba ver los días:
alguien me dijo que era el mes de los muertos;

Diciembre llegaba con una gran estrella
donde nacía un niño:
en mi pueblo era llamado el mes de los niños;

allí terminaba el año
y comenzaba enero con una extraña alegría: 
a mí me gustaba cómo sonreían las gentes por enero
-en un enero se murió una vaca que se llamaba Luna-;

Febrero era el mes de las siembras
porque Padre por ese tiempo olía a trigo
como si anticipara las espigas;
de abril y marzo sólo recuerdo los crepúsculos
y yo decía que eran los pájaros del año;

mas en octubre íbamos a mirar los cafetales
porque tenían besos como las muchachas grandes
y porque hasta el agua frutecía
al pasar entre los huertos.

Entonces era hermoso el año
porque el tiempo no existía.

Y ahora,
que me dices tristemente tu tristeza,
te regalo mi infancia
como antes te regalé un diciembre
para que vayas, soñando entre tus manos,
repitiendo:
"no hay mese:
hay trigo, hay frutas, hay lluvia,
hay río, orquídeas, alegría...
es una mentira el tiempo"...
Y te quedes dormida.

Voces del tiempo y otros poemas / Tallulah Flores Prieto

Tallulah Flores es una de las voces singulares de la actual poesía latinoamericana. En su escritura hay violencia, densa y expectante: su sensitiva dramaticidad entronca con los partos del mundo de que se asistía Dulce María Loynaz. Como ella, Tallulah pareciera construir el mundo en que existe. Su sed es sed de vida, el arte lo sabe consigo. No satisface TALLULAH los estereotipos de la pretendida escritura femenina, la soberbia de su voz no tiene género, tiene intensidad, sonido propio. Rufo Caballero. 

Primer poema
Confusión en el aire

Como un final de la mañana 
deslizándose
ella sujeta el libro
a esa hora que es la hora de la siesta
de todos los vecinos
piensa en releer algunas lineas
anunciárselo sin demasiada convicción
mientras pone la mirada en la ventana.

Al fondo
distante y protegido por las ramas,
el cielo se levanta con esfuerzo.
Cada tronco del árbpñ lo oculta y lo dibuja 
mientras ella apoya despaciosa la cabeza 
una y otra vez
el viento se aproxima.

Por momentos se detine
y el árbol recobra su figura.



Todo nos llega tarde / Julio Flórez

Ningún otro poeta ha arraigado tan hondo y entrañable en el corazón de su pueblo. Eduardo Carranza. 

Primer poema
Todo nos llega tarde

Todo nos llega tarde, - hasta la muerte-
Nunca se satisface ni se alcanza
la dulce posesión de una esperanza 
cuando el deseo acósanos más fuerte.

Todo puede llegar: pero se advierte
que todo llega tarde: la bonanza,
después la trajedia: la alabanza,
cuando ya está la inspiración inerte.

La justicia nos muestra su balanza
cuando sus siglos en la historia vierte
el Tiempo mundo que en el orbe avanza;

Y la Gloria, esa ninfa de la suerte, 
solo en las viejas sepulturas danza.
Todo nos llega tarde: - hasta la muerte-.

Antes de despertar / Víctor López Rache

En los poemas de Víctor López Rache, encontramos la destreza de un paciente labrador de palabras que desde el silencio de sus paisajes interiores, logra sorprendernos con imágenes de una belleza casi imposible. Omar Ortiz.






Primer poema
Entre ventanas

Con sustancias inmateriales dirijo tu cuerpo
a este cuarto donde te espero
desde cuando el borde de la cortina empezó
a insinuar tu cara.

A tu llegada
la puerta estará a punto de cerrase,
y junto a la sábana
esencias para demorar el ciego viaje
que haré de tus labios a tus más profunda levedad.

Pero si la felicidad permitida te impide abrir tu puerta
-cuando yo esté de pie en mi ventana-
para amarnos en pleno vuelo, toma la escoba y salta.

Álbum de los adioses : antología / Federico Díaz-Granados

Complace ver que este libro, de obligada referencia en la joven poesía, no se detiene sobre el artificio y la inautenticidad. Nada tiene que ver con las ventoleras retóricas del libro como "objeto del deseo", y sí mucho que ver con la gravedad, la discreción y la sutileza. Mario Rivero.





Primer poema
Hospedaje de paso

Nuca he conocido a los inquilinos de mi vida.
No he sabido cuando salen, cuando entran, 
en qué estación desconocida descansan sus miserias.
Las mujeres han salido de este cuerpo a los portazos quejándose de mi tristeza,
en algunas temporadas se han quejado de humedad
de mucho frío, de algún extraño moho en la alacena.

Se marchan siempre sin pagar los inquilinos de mi vida
y el patio queda nuevamente solo
en este hotel de paso donde siempre es de noche.

Visibles ademanes : antología / Eugenia Sánchez Nieto

Su palabra abre, transgrede y se construye con imágenes contrastadas de lo lírico a lo escueto, reafirmando que la gran poesía es independiente del sexo que la escribe y que nombra el día y la noche, abierto y cerrado desde su muy personal manera de decir lo onírico. Sonia Truque.






Primer poema
Verde

El día y la noche son un canto alegre en mi oído
la ciudad con sus múltiples verdes
                            acostados al sol 
hombres y mujeres de mi ciudad
                               con búsquedas particulares
la mujer con su voz negra
mi entusiasmo abierto a los demás
el silbido del adolescente en búsqueda del amor
el canto ceremonioso y contundente de fuertes voces
                                       me hace temblar de emoción
el cielo azul y este clima espléndido
ciudad abierta a todos
con sus cometas de múltiples colores.

Me deslizo por caminos abiertos
                   donde sombras palpitantes escudriñan
la luna ilumina la noche
jóvenes despiertos se merecen en el baile
la música telón de fondo apaga las voces estridentes
ebrios son jalados por indeseables
mujeres desprovistas de pudor
              se pasean por calles colmadas de gente
parejas abrazadas a su momento palpitan locamente
el amor iluminado un instante.

Todo se agita, todo se mueve y desvanece en el aire
la noche prestada para abandonos sublimes
por paredes de la noche suben hombres musculosos
la noche se ilumina con destellos de fuegos artificiales
desde diversos lugares
voces contundentes nos llaman, nos canta
toda la diversidad y las lenguas del mundo
todo es leve y sin peso
mi ciudad anhelada desprovista de miedo.