En el principio fue la palabra. Maruja Viera la hizo cumplir su destino. La circundó de una atmósfera luciente, le infundió vida, formas sublimes y un poder mágico de comunicación, de sugerencias claras, cargadas del gran sentido de lo bellamente inaccesible. Con esta nueva vida la palabra abraza al universo, lo traspone y haciéndolo más inteligible lo embellece sin deformado. Baldomero Sanín Cano. (Tomado de la cubierta).
Primer poema:
SUEÑO DEL MAR
Sangre de marineros que me viene a cantar
en las venas dormidas con voz de inmensidad.
Barcos en horizontes de viento, cielo y mar
con velas transparentes y cordajes de sal.
Puertos para una noche y un alba nada más
—camino del retorno que no se pudo hallar—
Hombres de ojos azules y brazos de huracán,
anclados en remansos de inmóvil soledad.
Bajo las lunas altas me vienen a llamar,
marineros errantes que perdieron el mar.

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