Si Mario Rivero ocupa un sitio tan destacado en la poesía colombiana, esto se debe, pues, no a lo rebuscado, a lo original de un concepto, la forma de poetizar, sino a la tenacidad y a la firmeza con que se ha aferrado a él, ya la reciedumbre con que se ha abrazado a su visión, a sabiendas del precio que hay pagar por esas fidelidades o esas fantasmagorías.
Primer poema
Palabra
Ven palabra desnúdate
serás la amada de un hombre al que no le importa
si pareces fea o eres pobre.
Porque vosotras palabras
os parecéis como un desfile de mujeres hermosas
toscas o refinadas
podéis dar más unas que otras.
Pero tengo la debilidad de detestaros bien vestidas
la sola vista de vuestras lentejuelas de feria
me cansa de antemano
el corazón.
Sé que en cambio desnudas
pasáis con el secreto que nadie ha gustado
o pocos comparten.
Como alguna muchachita gris desmedrada
y sumamente silenciosa
con los zapatos llenos de barro
a la que una sola mirada a ella misma
la hace resplandecer
como envuelta en polvo de estrellas
y de mariposas apretadas...
y sumamente silenciosa
con los zapatos llenos de barro
a la que una sola mirada a ella misma
la hace resplandecer
como envuelta en polvo de estrellas
y de mariposas apretadas...

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