Marco Antonio Campos es un hombre de letras, en toda la extensión de extensión de estas palabras, con su pluralidad de géneros y obras importantes en todos ellos. Campos, el novelista, el cuentista, el poeta de Viernes en Jerusalén y Dime dónde, en qué país y el admirable traductor de la poesía francesa, italiana y alemana, se nos presenta como el investigador a quien debemos El café literario en la Ciudad de México en los siglos XIX y XX, la reivindación de Manuel Acuña y el descubrimiento de dos escritores que, gracias a él, se nos han vuelto indispensables: Marcos Arróniz y Luis Martínez de Castro.Jose Emilio Pacheco.
Primer poema
Se escribe
Se escribe contra topa inocencia
del clavel o el lirio, contra el aire
inane del jardín, contra palabras
que hacen juegos vacíos, contra una estética
de vals vienés o parnasianas nubes.
Se escribe abriéndose las venas
hasta que el grito calla, con llanto ácido
que nace de pronto pues imposible
nos era contenerlo, con luz dura
como rabia azul, quemado el rostro,
destrozada el alma, desde una rama
frágil al borde del precipio,
Se escribe.

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