miércoles, 5 de agosto de 2026

Postal de viaje / Luz Mary Giraldo Bermúdez

En la poesía de Luz Mary Giraldo se muestra un núcleo existencial del que se desprenden memorias, vivencias líricas, rechazos, erotismo, en el desvelo no sólo como hecho fisiológico, sino emocional, psíquico. No podía omitir el arquetipo de Penélope: espera nocturna, tensión  involutarioa, tejer y destejer la vida en el destiempo de la ausencia. No hay disonancias ni violencia en la insatisfacción propia  de casi todos los humanos de nuestra civilización, privados de espiritualidad y belleza en aras de triunfo de la máquina, la tecnología, el consumo y la ambición de poder. En ese sentido, la poesía puede  resultar un oasis  si acepta no ser un panfleto si no  aproximación a otra realidad  que no es la inmediatez. La poesía de Luz Mary mantiene  el tono de elegancia lpucida y retenida en la confesión, lo cula resulta bastante excepcional en el clima tórrido y el lenguaje crudo, confesional, de cierta poesía femenina que peca frecuentemente de narcicismo exhibicionista.






Primer poema

Canción para los buenos días

De tanto estar presente
mi padre es un recuerdo en las ausencias.
Solía amanecer de madrugada
despertar una nota musical en la garganta
enseñarnos a escribir en el cuadernos
la palabra sol
y a escuchar cómo asciende el pentagrama
por el tañer de las campanas
por el sonido de los dedos que llaman a la puerta.

Era tan triste su mirada
que ocultaba en silencio una elegía secreta
cierta complicidad del alma
la certeza de la nada como una cruz a cuestas
y Dios para la vida y no para la pena.
Escribía como hombre de su tiempo
y la luz enredaba  en sus palabras
arpegios de recuerdo.

Con él buscamos debajo de las plantas
donde la hoja esconde una violeta
y un pétalo dibuja la sombra de las letras.
Libros y juegos acomodó en nuestro camino
para dar compañía en los tropiezos
y al espantar los miedos infantiles
en su sitio dejó una lámpara encendida
con el sube y el baja donde tus sueños quieran
con el baja y el sube fatigoso
de un tren a las cinco de la tarde
un tren cargado de colores 
en las horas de infancia.

En el carrusel de mi pasado
vértigo que gira en medio de la feria
padre decía que la vida se escribe todo el tiempo 
que hay risas y silenciosa
que siempre subimos y bajamos
y a veces trotamos en el potro blanco
otras viajamos en el cisne negro
que damos vueltas en redondo
y un día 
quizá sin darnos cuenta
en el sube y el baja de todas las edades
sobre cisnes y potros
escribimos la palabra nostalgia en el cuaderno
y con tinta amarilla dibujamos un sol
para esconder la pena.

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