Fluyen en él los versos como agua limpia y uno siente al terminarlo que ese fácil milagro de la poesía, de la buena poesía, ha vuelto a darse una vez más. Hay algo de esencia refinada, de virtuoso despojo en el trazo del poema que revela a un poeta de buen linaje. Plinio Apuleyo Mendoza.
Primer poema
Puerta cerrada
Ella cierra la puerta.
Atrás, el mundo,
el ruido del mundo,
la fortuna
con sus garras de fiesta.
En el vapor austero de su alcoba,
Juana desata las manos
de sus manos,
retira la aturdidora venda
de sus ojos,
toma una pluma:
"Primero sueño."
Dos palabras
que
inauguran
un siglo
de mujer.
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