Su poesía, cumpliendo con una de sus misiones, se ocupa de rescatar fragmentos de esos mundos perdidos, retazos generalmente amargos con los cuales el libro va haciendo su camino, saldando cuentas, construyendo, tal vez, una reconciliación consigo misma y con su historia.
Primer poema
Aceertijo
Hilas el día
y tejes el olvido
con la mirada de todos.
En la noche,
descoses para el recuerdo
esperando al viajero
en el tálamo nupcial.
Si algún día regrasa, no lo reconocerás,
estarás vieja y él marchito;
reunirán sus cuerpos resecos para un funeral.
Expúlsate ya del paraíso:
amar es imposible.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario