Reúne todos esos cuentos inéditos, que durante décadas se daban por perdidos, así como los breves ensayos que Lee escribió y que incluyen desde reflexiones sobre la necesidad de una enseñanza responsable hasta retratos de Gregory Peck y Truman Capote. Una visión sin precedentes sobre el origen de una voz irrepetible, unos personajes y unos temas que siguen siendo vitales, con la que se cierra el círculo sobre una de nuestras escritoras más queridas y enigmáticas.
Primer párrafo:
Desde donde estaba sentada en el patio de la escuela, Abbie creyó ver el cielo y los compas tostados resplandecer junto donde se tocaban. Demasiado calor para batear la pelota. Gruñó y estiró las piernas bien tiesas sobre la hierba amarilla, preguntandose por qué tenía gordos tan grandes, desproporcionados en comparación al resto del pie. No era de esas crías que inspiran caricias, con las uñas mal cortadas en unas manos de dedos romos y nudillos ásperos y llenos de cicatrices, a juego con las rodillas. El pelo castaño le caía sobre la frente en un flequillo desgreñado, más largo de la cuenta, y sus enormes ojos estaban hundidos en las cuencas , con unos párpados tan caídos que parecían medio abiertos, según decían, le daban un aire de perezosa.