Reconforta ver aparecer, de tanto en tanto, libros de poesía de escritores jóvenes en cuyo trabajo reconocemos talento, seriedad y, sobre todo, una voz personal, un lenguaje interesante en cuanto dueño de acentos propios y coherencia poética.
Primer poema
Escrituras I
Luego fueron
las palabras cotidianas
las que bendecían los alimentos
las que deseaban los buenos días
las de nombrar los dolores:
se te fueron muriendo en la boca
a pesar tuyo.
Entonces
te valdrías del papel
para salvar esas palabras urgentes.
Al deletrear penosamente tus fatigas
ibas leyendo
el itinerario de tu muerte.

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