Nicolás Suescún es un hombre de inquietudes variadas casi hasta el infinito:un modelo no de intelectuales sino para los intelectuales: no de lo que es en la vida un intelectual sino lo que debería ser. Es un permante buscador de fórmulas, un constante probador de tendencias, de modos, de posibilidades para un ejercicio que no es solamente el de escribir sino en su caso se combina con su maestría en la técnica del colage.
Primer poema
Pequeño poema a mi padre en espera de una larga y tendida conversación que muy probablemente jamás tendra lugar
Con usted no puedo hablar de nada
a pesar de que mis ojos
y nariz sean suyos
-me lo han dicho-
o de que yo haya sido
su mayor imprudencia
-me lo han dado a entender-
y de que en cierto modo
sea usted quien camina
-soy yo quien lo sospecha-
cuando voy por la calle.

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