martes, 4 de agosto de 2026

Jamás tantos muertos y otros poemas / Nicolás Suescún

Nicolás Suescún es un hombre de inquietudes variadas casi hasta el infinito:un modelo no de intelectuales sino para los intelectuales: no de lo que es en la vida un intelectual sino lo que debería ser. Es un permante buscador de fórmulas, un constante probador de tendencias, de modos, de posibilidades para un ejercicio que no es solamente el de escribir sino en su caso se combina con su maestría en la técnica del colage.Hernando Valencia Goelkel.

Primer poema
Pequeño poema a mi padre en espera de una larga y tendida conversación que muy probablemente jamás tendra lugar

Con usted no puedo hablar de nada
a pesar de que mis ojos
y nariz  sean suyos
-me lo han dicho-
o de que yo haya sido
su mayor imprudencia
-me lo han dado a entender-
y de que en cierto modo
sea usted quien camina
-soy yo quien lo sospecha-
cuando voy por la calle.

Al pie de la letra : antología / John Galán Casanova

Reconforta ver aparecer, de tanto en tanto, libros de poesía de escritores jóvenes en cuyo trabajo reconocemos talento, seriedad y, sobre todo, una voz personal, un lenguaje interesante en cuanto dueño de acentos propios y coherencia poética. Piedad Bonnett.




Primer poema 
Escrituras I

Luego fueron
las palabras cotidianas

las que bendecían los alimentos
las que deseaban los buenos días

las de nombrar los dolores:

se te fueron muriendo en la boca
a pesar tuyo.

Entonces
te valdrías del papel
para salvar esas palabras urgentes.

Al deletrear penosamente tus fatigas
ibas leyendo 
el itinerario de tu muerte.

El árbol digital y otros poemas / Armando Romero

Yo encuentro en la poesía de Romero un acercarse, un palpar y un narrar., luego, un mundo que le es esencial y sólo compartible a través de la delgada rendija de sus poemas. Qué envidiable y que terrible condición es ésta. No creo que esta poesía goce-o padezca, según se mire- lo que suele llamarse una gran difusión, una cierta popularidad. Son poemas, escritos sólo para poetas, son como agua que una noria febril devolviera a su cauce primero. Álvaro Mutis. 

Primer poema
Flores de Uranio 

Llegaron los tres al mismo sitio 
Pidieron Espumeantes bebidas
Saludaron a la amable concurrencia

Llegaron los tres a la misma mesa
Tomaron humeantes pociones
No conocían a nadie
No estaban incómodos

Y he aquí
Que cuando los tres se encaramaron
Sobre la cornisa
Sobre la ventana 
Sobre el agujero
La mujer de la cantina dijo no se asusten que ellos eran unanueva flor traída de Oriente

Pero cuando descendieron y mataron a toda la concurrencia
Ella dijo antes de morir que no había nada que temer
Que se había equivocado de jardín 
Que se había equivocado de flor
Y que en vez de traer flores de Buda
Había traído flore de Uranio.

Oscura música / Amparo Osorio

En su poesía existe, especialmente la verdad del drama de escribir planteado como una atravida y compleja elementalidad. El instante se petrifica y se renueva, la apasionada intensidad de los poemas ofrece una imagen de ilusión y reconocimiento, como polos de una tensión eficaz, fructífera. y reveladora.

Primer poema
Inventario

Nada fue tuyo.

Sólo imaginaste una casa y la luna.
El feugo vacilante de la llama.
La mensajera noche
alta en la soledad de tus estrellas

La sombra perfecta y fiel dictando
el paso de las constelaciones.
La música del agua...
Ahora lo sabes.
Palidecen las manos.
Miras el tiempo de tu cuerpo,
el tiempo de los ríos,
el tiempo de las ruinas.

Basta que quisieras dormir
sin pronunciar la última palabra.
Que sólo desearas
ya no mirar y desatar los brazos.

Sólo eso bastaría...
Pero no sabes cómo.




El pastor nocturno / Felipe García Quintero

Poeta horizontal, excepcionalmente versal, Felipe García Quintero echa mano casi siempre de la prosa poética, pues es el medio que mejor parece corresponder al talante introspectivo, retrospectivo y, en definitiva, reflexivo de su escritura. Cristóbal Zapata.






Primer poema
Con amor de piedra

El pájaro mira el cielo cautivo en el agua.
Gota a gota lo rompe.

Y a sorbos el reflejo de las alturas.

Al tornar la mirada del aire
-ese volver al aire la mirada-
llenos de sed sus ojos tiemblan.

Me duele una mujer en todo el cuerpo: antología femenina/ Universidad Externado de Colombia

Me duele una mujer en todo el cuerpo I y II, es el número 105 y 106 de la colección Un libro por centavos, en la primera parte de esta antología de voces femeninas que incluye poemas de 11 escritoras, de las 22 que aparecen en la colección, ordenadas por fecha de aparición y con selección de textos de Miguel Méndez Camacho. Se destaca la belleza, la sensibilidad y el eficiente manejo del lenguaje de estos textos. Esta antología, cobijada por un verso de Jorge Luis Borges, Me duele una mujer en todo el cuerpo, rinde homenaje a las escritoras incluidas en los primeros 100 poemarios de publicaciones mensuales y gratuitas, durante más de 11 años; y lamenta la ausencia definitiva de María Mercedes Carranza y Meira Delmar.

Primer párrafo:

en el espejo Repites los gestos de tu madre 

–esa suma de pausas y desvelos– 

preguntas por qué tan poca luz 

por qué tus ojos se enredan en las letras

y caminas despacio hacia la tarde.

Con un gesto burlón

responde una voz a tus palabras

señala en el espejo y hace un guiño

dibuja tu historia

en tu rostro y tu mirada.


 

Quiero escribir, pero me sale espuma : antología / César Vallejo, compilación Clara Mercedes Arango Mercado

El más grande poeta universal después de Dante. Thomas Merton.

Primer poema
Los heraldos negros


Hay golpes en la vida, tan fuertes...Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé!


Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán talvez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos  negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema

Y el hombre...Pobre...pobre! Vuelve los ojos, como cuando por sobre el hombro nos llama una palmada; vuelve los ojos locos, y todo lo vivido se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes...Yo no sé!

Poemas escogidos / Rafael Maya, compilación Cristina Maya

El alma del poeta fluye en el tiempo indivisa y cambiante, unida por el recuerdo y su voz se junta con la de otros poetas para cantar múltiples historias del hombre. Voz confidencial y sencilla, que a fuerza de reflexionar aclara en lo oscuro de su ser. "Mas que vivir, sentirse vivir". La poesía es para él, no impresionismo, sino conocimiento de esencias. Enrique Anderson Imbert.


Primer poema
La ausente 

Solo tú, solo tú, yo me decía
después de que te fuiste. Solamente
tú, con tus ojos, con tu bella frente,
con tu suave sonrisa, y solo mía.

Torné a mirar la estancia, ya vacía,
la luz que tú dejaste, indiferente,
y una como orfandad en el ambiente
que a todos tus recuerdos trascendía.

Más pasadas la horas, cuando vino 
la sombra, entre las cosas inconcretas,
y el pálido horizonte ultramarino,

volviste a aparecer, mucho más viva,
en un suave perfume de violetas
y en la luz de la tarde pensativa.

El presente recordado : antología poética / Álvaro Rodríguez Torres, compilación Lauren Mendinueta

Ahora puedo decirle (sin extenderme demasiado en la contemplación de mis razones, a usted, poeta, que, como tal, sabe que lo conciso no es ahorro avaro sino costumbre de la luz que cada mañana deja atrás las sombras), que nos gustaron sus citas de lecturas muy repasadas, apresando en su pico de hojas el grano real, alimentador, parecido (y distinto) a los otros.



Primer poema
Proyecto para un buen recuerdo
Un muchacho con una maleta de cuero
que praácticamente huye de su casa 
y de sus padres 
demasiado acostumbrados a lo que son 
después de un arriesgado silencio 
de dos veranos
ensaya una carta 
(se ha hecho marino)
"el mar es más grande de que el mundo"
escribe
cuando vi
El Barrio del Cuervo
(la cinta de Bo Wideberg)
supe entender 
todos somos protagonistas 
de peliculas que no hemos visto. 


Una palabra brilla en mitad de la noche / Catalina González Restrepo

Su poesía, cumpliendo con una de sus misiones, se ocupa de rescatar fragmentos de esos mundos perdidos, retazos generalmente amargos con los cuales el libro va haciendo su camino, saldando cuentas, construyendo, tal vez, una reconciliación consigo misma y con su historia. Piedad Bonnett.





Primer poema
Aceertijo 
Hilas el día
y tejes el olvido
con la mirada de todos.

En la noche,
descoses para el recuerdo 
esperando al viajero
en el tálamo nupcial.

Si algún día regrasa, no lo reconoceras,
estarás  vieja y él marchito; 
reunirán sus cuerpos resecos para un funeral.

Expúlsate ya del paraíso:
amar es imposible.