miércoles, 26 de febrero de 2025

Destilar / Ana María Jaramillo Villegas

"La obra Destilar está conformada por trece piezas en las que reluce la poesía. El tema del libro es muy particular; por un lado, habla de casos médicos relativos a la mente y sus extrañas formas de operar, y, por otro, trabaja con mucha atención el manejo de plantas curativas y otras formas de sanación alternativas a la medicina tradicional, y resalta el conocimiento que sobre todo esto aún se conserva. La autora compone de manera creativa este libro en el que diversas formas estéticas se cruzan y ofrecen al lector todo un mundo por explorar. Su mirada pone en diálogo la ciencia y el mito, la narrativa y la poesía, para enunciar un territorio negado por la razón occidental, que desde su voz abre nuevas posibilidades de sentido, además de permitirnos ver el trabajo de una mujer que desde la sensibilidad y la investigación traza otras coordenadas para pensar el lenguaje, las palabras y lo que estas tienen para decir sobre la mente y lo que llamamos realidad." Camila Charry Noriega. 


Primer párrafo

Me gusta la luz de la vela porque hace a las formas indecisas. Es como si la inquietud de las cosas emergiera e hiciera vacilar los contornos. Esta noche, todo está en calma. El se fue para la ciudad y, sin embargo, la zozobra de la oscuridad del campo aún o llega. Antier, en cambio, sí lo hizo. Pasé la tarde donde una vecina y me cogió la noche. Estaba regada por entre la neblina y yo debía atravesarla para llegar a casa. Apagué el celular para no asustarla. Ella debía tener la confianza para cogerme. No supe qué pasó. Inquietud estaba. Seguía mis pasos. Me susurraba imágenes al oído. Veía pasar sus quejas mientras me dejaba coger por la frescura blanca de la compañía de la noche sola. Todo era bruma.

Las noches todas / Tomás González

Esteban es un profesor universitario retirado que decide dedicarse a la jardinería y disminuir al máximo sus relaciones con los demás. Pero esta decisión no sólo le traerá problemas prácticos —cómo encarar a su endemoniado vecino, cómo no admirar a esa mujer enigmática que llega a instalarse, cómo no emocionarse con lo humano— mientras libra una batalla a muerte para componer un jardín que represente su ideal de belleza. También lo enfrentará a una pregunta vital: ¿justifica aquella belleza del mundo nuestro sufrimiento y existencia? Las noches todas es una preciosa novela de iniciación en el final de la vida. Su protagonista carga con la soberbia de aquel que se embarca en una empresa imposible sólo para darle sentido al hecho de estar vivo. Y en el refugio que es su jardín, rodeado de personajes imborrables que lo ayudan o le impiden lograr su objetivo, se esfuerza por que allí no todo se convierta en caos y oscuridad. Gracias a su escritura extraordinaria, Tomás González retrata con exaltación contenida e intuiciones profundas el drama de un obstinado, que en su doble fracaso —la imposibilidad de domesticar la naturaleza y la incapacidad de evitar el contacto con los otros— termina por reivindicar su propia humanidad. Su conflicto es a la vez hondo, conmovedor y liviano, y estremece como cuando se comprende la esencia de la vida y se admira con fascinación el movimiento de una pluma empujada por la fuerza del aire. 


Primer párrafo 

Visité una tarde a mi hermana mayor y le anuncié que había decidido disminuir al máximo mis relaciones con los demás seres humanos. Pensaba vender el apartamento y comprar una casa con buen terreno para dedicarme a la jardinería y a vivir en silencio con la tierra y las matas el resto de mis días. 

Pálida luz en las colinas / Kazuo Ishiguro

Etsuko, una japonesa de cincuenta años instalada en Inglaterra, rememora momentos de su vida después del suicidio de su hija mayor. Quizá la explicación de esa tragedia familiar se encuentre agazapada en aquel Japón de los años cincuenta que se recuperaba de las heridas de la guerra y del traumatismo de la bomba atómica... En la memoria de Etsuko aparece de forma obsesiva, recurrente la imagen de otra mujer, Sachiko, una amiga y vecina que vivía sola con su hija Mariko. Dos personajes enigmáticos, a cuál más inquietante. La pequeña Mariko parece haber vivido una cruel y dolorosa experiencia, que reduce a la nada, tanto para ella como para su madre, la esperanza de una vida tranquila, lejos de las ataduras de la rígida tradición japonesa. La relación ambigua de Etsuko con Sachiko y Mariko está en el centro del enigma del libro. ¿El examen del pasado conseguirá exorcizar los demonios del presente.?


Primer párrafo 
 
Niki, el nombre que al final le pusimos a mi hija pequeña, no es una abreviatura, fue un acuerdo al que llegué con su padre. Por paradójico que parezca, fue él quien quiso ponerle un nombre japonés, pero yo, impulsada quizá por el deseo egoísta de no querer recordar el pasado, insistí en un nombre inglés. Al final, consistió en ponerle Niki, pensando que este nombre tenía ciertas resonancias orientales. 

Personajes en un paisaje de infancia / Bohumil Hrabal

Bohumil Hrabal nos presenta en esta novela a los administradores de una fábrica de cerveza : Francin y Maryska. Ella es una mujer joven y enérgica, muy hermosa, que hace todo lo que se le ocurre. Ante el terremoto que es su mujer, Francin intenta dirigir con sensatez la fábrica, y manejar como puede los incesantes conflictos con sus accionistas, personajes muy influyentes en la ciudad. Por si todo ello fuera poco, el tía Pepin, personaje desternillante y recurrente en las novelas de Hrabal, se queda a vivir con la pareja provocando incesantes episodios cómicos, para la desesperación del bueno de Francin, quien ve amenazada una y otra vez su carrera como administrador, a quien salva, eso sí, al irresistible personalidad de su bella esposa. 


Primer párrafo 

Me gustan esos pocos minutos antes de las siete de la tarde, cuando con trapos y pelotas de papel de periódico -viejos números de Política Nacional- limpio los cilindros de cristal de los quinqués, rebaño con una cerilla las mechas ennegrecidas, luego vuelvo a colocar las pequeñas capuchas en que las máquinas de la cervecería se paran, las revoluciones de la dinamo que manda la corriente eléctrica a todas las bombillas, poco a poco la luz blanca se convierte en rosa y la luz rosa, en gris, como si se filtrase a través de un tamiz de gasa y organdí, y por último los filamentos de volframio dibujan en el techo unos raquíticos dedos rojizos, una clave de sol carmesí. 

viernes, 21 de febrero de 2025

La tía Tula / M. de Unamuno

 La tía Tula, sin duda la más popular de las novelas de Miguel de Unamuno (1864-1936), es, según su autor, «la historia de una joven que, rechazando novios, se queda soltera para cuidar a unos sobrinos, hijos de una hermana que se le muere. Vive con el cuñado, a quien rechaza para marido, pues no quiere manchar con el débito conyugal el recinto en que respiran aire de castidad sus hijos. Satisfecho el instinto de maternidad, ¿para qué perder su virginidad? Es virgen madre». Pero sobre este cañamazo argumental teje Unamuno una obra cargada de sentidos plurales : Tula, la protagonista, que encarna la concepción tradicional de la familia y de la mujer y que es, a al vez, víctima de ella, ejemplifica la figura del agonista unamuniano dividido en mil contradicciones. Anna Caballé, profesora de Literatura Española de la Universidad de Barcelona, ofrece en la Introducción un estudio que explora en los distintos planos -ideológico, psicológico y artístico- las numerosas sugerencias que en La tía Tula se condensan.

Primer párrafo 

Era a Rosa y no ha su hermana Gertrudis, que siempre salía de casa con ella, a quien ceñían aquellas ansiosas miradas que les enderezaba Ramiro. O, por lo menos, así lo creían ambos, Ramiro y Rosa, al atraerse el uno al otro. 


Antología Poética 1959-1977 / Eduardo Escobar

Trajinando este mundo de violencias y oscuros romances, Eduardo Escobar iba escribiendo, escribiendo siempre con una pasión inamansable. pero sin esperar nada de poesía, como es debido. Así, fueron apareciendo, insensiblemente casi, sus libros, ocho hasta hoy publicados. su autor (hoy un hombre más o menos formal, de ninguna manera peligroso, valga la aclaración) realizó él mismo la selección más o menos rigurosa de los poemas que conforman esta Antología Poética. 


Primer párrafo

Señor 
tú que no te afeitas con Gillette
que no te lavas la cara
ni los dientes
que no usas vestido ni zapatos
que no te dejas ver 
a los ateos Déjate ver de mi 
ven y juguemos
Acariciemos juntos
las serpientes que tocan su cascabel
Leamos juntos
la vid de Tarzán
Sus inquietudes
Déjate ver de mi
Ven 
Y juguemos 


miércoles, 19 de febrero de 2025

La llama de una vela / Gastón Bachelard

Limitando nuestras investigaciones y restringiéndonos a la unidad de un único ejemplo, esperamos llegar a una estética concreta, una estética que no estaría afectada por polémicas filosóficas, una estética que no estaría racionalizada por cómodas ideas generales. La llama, la llama sola, puede concretar el ser de todas sus imágenes, el ser de todos sus fantasmas. Sería necesario más de un libro voluminoso para estudiar todas las metáforas que la llama sugiere a la literatura. Podríamos preguntarnos si no es posible asociar la imagen de la llama a toda imagen más o menos brillante, a toda imagen que pretende brillar. Escribiríamos, en ese caso, un libro de estética literaria general en el que clasificaríamos todas las imágenes amplificadas por la introducción de una llama imaginaria. Sería un placer escribir esa obra que mostraría que la imaginación es una llama, la llama del psiquismo. Pasaríamos la vida escribiéndola.

Primer párrafo 

Antaño en un tiempo olvidado hasta por los sueños, la llama de una vela hacía pensar a los sabios; ofrecía mil sueños al filosofo solitario. Sobre su mesa, al lado de los libros que lentamente instruyen, la llama de la vela convocaba pensamientos desmedidos, suscitaba imágenes sin límites. Para un soñador de mundos la llama era, entonces, un fenómeno del mundo. Se estudiaba el sistema del mundo en gruesos libros, y he aquí que una simple llama - ¡oh paradoja del saber! - viene a ofrecernos directamente su propio enigma. ¿en una llama no está, acaso, viviente el mundo? ¿no es una vida la llama? ¿no es ella el signo visible de un ser íntimo, el signo de un poder secreto? ¿no contiene, esta llama, todas las contradicciones internas que dan dinamismo a una metafísica mental? ¿Por qué buscar dialécticas de ideas cuando se tiene, en el corazón de un simple fenómeno, dialécticas de hechos, dialécticas de seres? La llama es un ser sin masa y sin embargo es un ser fuerte.  

Narraciones extraordinarias / E. A. Poe

En el presente volumen se han seleccionado los más representativos relatos de las Narraciones extraordinarias de Edgar Allan Poe, procurando ofrecer, junto a los más conocidos -El corazón delator, La caída de la casa Usher, El gato negro, Los asesinatos de la Rue Morgue-, otros cuya aparición no es tan común en las antologías del género- Metzengerstein, La carta robada, etc.

Primer párrafo

A lo largo de todo un pesado, sombrío, sordo día otoñal, cuando las nubes se ciernen agobiosamentente bajas en el cielo, yo había ido cruzando, solo, a caballo, por un terreno singularmente lóbrego de la campiña; y al fin, me hallé cuando las sombras de la tarde iban cayendo, a la vista de la melancólica mansión de los Usher. No sé cómo fue, pero, a mi primer atisbo de la casa, una sensación de insufrible tristeza invadió mi espíritu. Digo insufrible, porque aquella sensación no era mitigada por ninguno de esos sentimientos semiagradables, por lo poéticos, con que el espíritu recibe hasta las más severas imágenes naturales de lo desolado o terrible. Yo contemplaba la escena que tenía delante- la casa y las líneas del paisaje de aquella heredad, las frías paredes- las ventanas vacías que parecían ojos- unos juncos lozano- y unos pocos, blanquecinos troncos de árboles carcomidos- con tan completa depresión de ánimo, que yo no podía compararla propiamente a otra sensación terrena sino al desvarío que sigue a la embriaguez del opio- amarguísimo tránsito a la vida cotidiana- horrible caída del velo. Era un helor, un abatimiento, una angustia del corazón- una irremediable tristeza de pensamiento, que ningún estímulo de la imaginación, podía convertir en el menor grado de entusiasmo por lo sublime. ¿Qué era?- me detuve a reflexionarlo- ¿Qué era lo que así me deprimía en la contemplación de la Casa de Usher? Era un misterio insoluble; ni siquiera podía yo luchar con las imaginaciones sombrías que tumultuaban en mí durante aquellas reflexiones.

La hoja roja / Miguel Delibes

La hoja roja es esa llamada prudente que recuerda al fumador el próximo fin de su librillo de papel. Para don Eloy la jubilación ha sido la hoja roja. Le ha llegado el momento de contar con avaricia las hojas que le restan en el librillo de la vida. Don Eloy perdió a su mujer y a sus hijos -uno muerto y el otro ausente, más lejano por el corazón que por la distancia- y se fueron también los amigos íntimos... Tan solo cuenta con la Desi, una muchacha de veinte años que se ocupa de las tareas domésticas y cuya mayor ilusión es casarse con un mozo de su pueblo de sangre caliente, llamado el Picaza. El hondo dramatismo que parece conformar a estos personajes y su entrañable desamparo podría hacer pensar en una novela triste. Sin embargo, el humor y la frescura con que Delibes nos acerca al cotidiano devenir del viejo y de su criadita analfabeta hacen de La hoja roja una de las obras más irónicas y divertidas de su autor. Admirablemente escrita y construida.

Primer párrafo

Por tercera vez en la vida el viejo Eloy se erigía esta noche en protagonista de algo. La primera fue cuando su boda; la segunda cuando su intervención en la Sociedad Fotográfica, allá por el año 1933. Tres años antes su amigo Pepín Vásquez le dijo un día aquella cosa tremenda de que la jubilación era la antesala de la muerte. Pero, en 1933, Pepín Vázquez ya se había largado al otro mundo sin necesidad de guardar antesala.

La señorita de Trevelez, es mi hombre / Carlos Arniches

En Villanea, pequeña ciudad de provincias, un grupo de jóvenes ociosos decide gastar una broma cruel a Doña Florita, la mujer menos agraciada de la comunidad, haciéndole creer que el joven forastero Numeriano está locamente enamorado de ella. La broma tiene éxito al principio, pero una vez puesta en marcha ya no hay manera de pararla y se encamina hacia la catástrofe; sobre todo porque el hermano de ella, Don Gonzalo, un hombre de físico hercúleo y temperamento colérico, es uno de los ciudadanos más poderosos de Villanea y está dispuesto a absolutamente todo con tal de que Florita consiga la felicidad que merece.

Primer párrafo

Sala de Lectura de un Casino de provincia. En el centro, una mesa de forma oblonga, forrada de bayeta verde. Sobre ella, periódicos diarios prendidos a sujetadores de madera con mango, y algunas revistas ilustradas españolas y extranjeras metidas en carpetas de piel muy deterioradas con cantoneras metálicas, Pendientes del techo, y dando sobre la mesa, lámparas con pantallas verdes. Junto a as paredes, divanes. Alrededor de la mesa, sillas de rejilla.